8 de octubre de 2015

El centro comercial



"(...) El centro comercial era un caótico edificio de dos plantas que desde fuera parecía diseñado por un especialista en fortificaciones de artillería. Era como una embajada instalada por fuerzas extranjeras en representación del país del comercio, y construida en abierta hostilidad hacia un entorno ajeno. La gente de la urbanización necesitaba los servicios que proporcionaba el centro comercial, y el país del comercio necesitaba los beneficios que obtenían de la venta de productos. En barrios más acogedores, los centros comerciales podían postularse como catedrales del consumismo, y ofrecerse para mejorar la imagen que el comprador tenía de si mismo. Ahí nada pretendía fingir que eso era otra cosa que un intercambio de bienes y dinero".

Gene Kerrigan, La furia. Traducción de Damià Alou. Sajalín editores, Barcelona, 2015

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