22 de septiembre de 2017

The Churchmen (Primera Temporada)



The Churchmen es el título internacional de la serie de la cadena francoalemana Arte, cuyo título original Ainsi soient-ils es un juego de palabras con la expresión francesa Ainsi soit-ilasí sea -, equivalente al Amén y que suele utilizarse al finalizar determinadas plegarias. En principio, la serie describe el itinerario de cinco seminaristas de diferentes y variadas procedencias que ingresan en el Seminario de los Capuchinos en París. Pero también ilustra los avatares de la gestión del propio Seminario, a cargo del superior del mismo y su mano derecha, soberbiamente encarnados ambos por Jean-Luc Bideau y Thierry Giménez respectivamente. Por otra parte, también tenemos al presidente de la Conferencia Episcopal Francesa – un también excelente Michel Duchaussoy -, ya que el Seminario y, especialmente, su superior, son uno de sus principales problemas a la hora de su reelección en el cargo, para la resolución del cual no duda en recurrir al Vaticano y al propio Santo Padre, el cual, sí, también es un protagonista secundario – aunque importante, faltaría más - de la narración. La diversidad de líneas argumentales no debería disuadir al espectador, pues tanto los conflictos personales de los cinco seminaristas que ven como su vocación se pone a prueba casi continuamente como las intrigas palaciegas – especialmente, la campaña del obispo para ser reelegido, aspecto éste que demuestra la debilidad de la ficción francesa por el entramado de la comunicación política - y vaticanas son abordadas con sutilidad, sin echar mano de gratuitas provocaciones – pese a lo cual, algunos estamentos católicos franceses censuraron la serie – y resueltas con inteligencia y habilidad, aún con algunos altibajos, especialmente provocados por la bisoñez de sus intérpretes – entre los cuales, Clément Manuel, que más tarde será un monje en la abadía en la que se desarrolla buena parte de la acción de la estimable serie belga Ennemi Public -, que en nada interfiere en la notable calidad de una primera temporada que se cierra de una manera casi perfecta: cerrando - ¿definitivamente? - el periplo de algunos personajes y abriendo nuevos horizontes para otros: la segunda y tercera temporadas también están disponibles en Filmin. On reparlera.

20 de septiembre de 2017

Júlia Ist




Elena Martín, protagonista del film colectivo Les amigues d’Àgata, debuta en la dirección con esta película. Como aquel, éste es tanto un trabajo de fin de carrera como un retrato generacional. Por la habilidad con la que maneja unos recursos que es difícil imaginar que no han sido precisamente generosos, cuesta creer que estemos ante una cineasta debutante; en cuanto a la consideración de “retrato generacional” es más una definición, y tal vez y además, un injusto encasillamiento que la ambición real de Martín, por más de que se encargue de protagonizar – y muy bien - la cinta, además de dirigirla y co-escribirla arrancando más que probablemente de una experiencia autobiográfica. Pero lo que dibuja el film es antes un estado de ánimo, una sensación de extrañamiento de la protagonista que ya parece acompañarla en los primeros minutos en Barcelona, se hace más evidente durante su Erasmus en Berlín y de nuevo – y quién sabe si quizás definitivamente – a su vuelta a Barcelona, como muestra la parte final, narrada como el resto del metraje mediante pequeños,  puntuales y ocasionales momentos aislados que sirven perfectamente para iluminar con exactitud aquello que la directora desea siendo su rostro la herramienta principal aunque no la única de la que se sirve.

Júlia Ist, de Elena Martín todavía puede verse en algún cine y estará disponible en Filmin desde el próximo 26 de septiembre.


18 de septiembre de 2017

Crononautas



Siempre con el rabillo del ojo pendiente de futuras y lucrativas adaptaciones cinematográficas, dotado con un más que demostrado instinto para identificar actuales – y más importante aún, futuras – tendencias, Mark Millar ha escrito en esta ocasión un divertimento – no me cabe la menor duda que ha debido disfrutar mucho mientras lo hacía – sobre viajes, o más específicamente. sobre viajeros en el tiempo: Corbin Quinn y Danny Reilly, quienes tras probar una exitosa retransmisión televisiva de la batalla de Gettysburg para telespectadores actuales – quien sabe si este tipo de programas en directo animarían a las grandes cadenas que sufren ahora la competencia de las plataformas de pago por visión -, deciden acometer la aventura de trasladarse ellos mismos para obtener las imágenes de la arribada a América de Cristóbal Colón en 1.492. 

La cosa no funciona todo lo bien que debería y uno de ellos ha de partir a la búsqueda de su colega, quien, durante los escasos minutos presentes que tarda su amigo en dar con él, se ha convertido en amo y señor en diferentes espacios físicos y temporales, además de haber tenido tiempo para escribir “las mejores canciones de los Beatles y crear a Harry Potter y Breaking Bad”, o – detallea en absoluto menorwa – haber salvado a los Smiths de la partida de Morrissey o salir con una aspirante a estrella del cine llamada Norma Jean Baker. Este es el nivel. O lo tomas o dejas. Sin el encanto quinceañero y naíf de de las tres entregas de “Regreso al Futuro” de Zemeckis, y decididamente pasado de revoluciones, afortunadamente el creador de Kick-Ass encuentra en Murphy el cómplice quizás más adecuado para ilustrar unos alocados trasvases temporales a través de páginas y viñetas en las que conviven por ejemplo guerreros vikingos, espartanos y chinos con las legiones romanas y el ejército francés de la Primera Guerra Mundial junto a otras armas y vehículos actuales o provenientes de un presente no muy lejano…

Mark Millar, Sean Gordon Murphy, Crononautas. Panini Comics, Torroella de Montgrí, 2016.

12 de septiembre de 2017

Gass en Williams


"Esa noche reinó el silencio en la casa. Constance se acurrucó detrás de Ben en la cama y acarició su pelo.
- Háblame - dijo Constance.
- William Gass dijo que las parejas se parecen como dos paredes - dijo Ben.
- Eso no es más que una aliteración - dijo Constance -. Háblame un poco más.
Pero Ben no dijo mucho más".

Cuentos Escogidos, Joy Williams. Seix Barral, Barcelona, 2017

4 de agosto de 2017

Vos sabés que lo adoro a mi hijo



"(...) Lo quiero más que a nadie en el mundo. Pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él. A veces pienso que no tendría que haber tenido un hijo a esta edad. Es horrendo pensarlo, pero se me llenó la vida con un miedo que antes no tenía, miedo de que me pase algo y se quede huérfano, que le pase algo a él, que te pase algo a vos. Es una nueva fragilidad, un lado vulnerable que no conocía. Quizá a los padres más jóvenes no les pasa. A mí me da terror a veces. Cuando corre hasta la esquina y no lo alcanzo y le pego el grito sin saber si va a frenar. Tendría que haber un curso para criar hijos. Tanto curso de preparto y después nace y cuando llegás a tu casa por mi primera vez no sabés ni dónde ponerlo. ¿Donde lo apoyás, en que parte de la casa va ese viejito mínimo, ese haiku de persona? Nadie te enseña. Nadie te advierte lo duro que es no dormir, renunciar a vos mismo a cada rato, postergarte".

Pedro Mairal, La uruguaya. Libros del asteroide, Barcelona, 2017

27 de mayo de 2017

Denis Johnson (1949-2017)



"Mientras subíamos al autobús levanté la vista y me di cuenta de que ya debía haber amanecido, pero estaba tan nublado que no nos llegaba ni un rayo de sol. Estaba bien tener un cojín donde sentarse, aunque estuviera mohoso y rajado, pero yo no entendía la actitud risueña de Michael, el entusiasmo que mostraba entre aquella flota de autocares de lujo en ruinas, exportados de Malasia o de Singapur en lotes de chatarra del tamaño de buques de carga, estrangulados y aporreados para que soltaran unos cuantos estertores más, enfilando las carreteras con sus televisores rotos, sus cinturones de seguridad arrancados, y llenos de Michaels. Metimos nuestro equipaje en las rejillas de encima de los asientos y Michael se aseguró de que tanto Davidia como yo tuviéramos sendas botellas de agua y cajas de galletas de mantequilla Good Life. De algún tipo de iglesia situada en el edificio que teníamos detrás, en la segunda planta, por encima de los retretes públicos, nos llegaban cantos corales. Davidia se alisó la larga falda africana, apoyó la cabeza en un pañuelo doblado contra la ventana y se quedó dormida. Los pasajeros se acomodaron a nuestro alrededor, con los móviles pegados a la cabeza y hablando. Olían a alcohol, orina y a sobaco. Ahora Michael se colocaba entre ellos, retomando el manto de la pobreza africana, tal como hace el africano civilizado: relajando los hombros, calmando las manos y dejando que le caiga un velo sobre el corazón".

Denis Johnson, Los monstruos que ríen. Traducción de Javier Calvo. Literatura Random House, Barcelona, 2016.