El corazón es el vaso del dolor, puede guardarlo durante un cierto tiempo, mas inexorablemente luego, en un instante lo ofrece.
Maria Zambrano
domingo, enero 17, 2010
domingo, enero 10, 2010
El Apocalipsis, según Ferré
"no será, pobres poetas, pésimos inventores, un Apocalipsis espectacular, una gran fiesta con fuegos artificiales místicos y revelaciones trascendentales en un cielo digitalizado, sino una caída completa en la banalidad, un ocaso de la grandeza, un hundimiento total de la vida en su sentido moral y un eclipse de la inteligencia en las simas de la trivialidad más absoluta y absorbente, como un programa de televisión eterno."

sábado, enero 09, 2010
Murió Robin Wood
Con retraso, y a través del blog de David Bordwell, me entero que el mes pasado falleció el crítico cinematográfico estadounidense Robin Wood. Como escribe el propio Bordwell, hoy en día se hace difícil imaginar el fuerte impacto que tuvo Wood en el campo de la crítica de cine en los últimos años de los 60 y principios de los 70. Una influencia que en España se manifestaría más tarde y que se proyectaría hasta finales de los 80, época en la que quien suscribe empezó a aficionarse al cine, a asistir a salas, a ver todo lo que podía en televisión y también leer sobre el así llamado séptimo arte. Debía ser por entonces cuando adquirí el volumen que Wood dedicara a Howard Hawks, que en España publicó Ediciones JC. Tengo a mano el libro, empiezo a leerlo y descubre ya en su inicio una buena muestra del vigor del pensamiento del crítico recién desaparecido, así como - creo de su plena vigencia.
"Existe una tendencia a separar "arte" y "entretenimiento" demasiado rígidamente. Incluso se utilizan estas palabras como si se refirieran a fenómenos opuestos y mutuamente excluyentes. Al intentar definir uno de estos términos se demuestra lo absurdo de este planteamiento. Si definimos "entretenimiento" como algo que atrae y mantiene la atención del espectador, entonces ¿Cómo se puede concebir una obra de arte que no sea "entretenida"? Por otra parte, lo único que distingue el arte de lo que no lo es, es la relación personal del artista con su material. Si definimos "entretenimiento" (para poder distinguirlo de "arte") como aquella obra que no muestra ninguna relación de este tipo, ningún placer por parte del artista en el acto de la creación, solamente los productos comerciales más ínfimos, se podrían incluir en esta categoría. (...) Una obra es entretenida si disfrutamos con ella de forma espontánea, y es arte en la medida que nos sea intelectual y emocionalmente exigente."
Y un poco más adelante:
"El arte moderno se caracteriza, sobre todo, por su conciencia exagerada de sí mismo, de su importancia y de su función. Para los grandes artistas del pasado, el arte era una función natural y espontánea de la persona. La significación de un drama de Shakespeare o una ópera de Mozart es el fruto del compromiso directo del artista con sus materiales, que se desarrolla como un proceso orgánico natural. El artista moderno se siente solo, separado de las tradiciones del pasado, con las que se ve forzado a fabricarse algún tipo de relación, y aislado de la sociedad moderna, a la que tiende a aborrecer."
En fin, reconozco tal vez que al improbable lector no le cause la lectura de estas líneas el mismo impacto que le produjeron a aquel adolescente que yo era. En todo caso, y en nombre de ese adolescente, me veo obligado a rendir tributo a Robin Wood. Descanse en paz.
Coda: como muestra de la comentada influencia de Robin Wood en la década de los setenta, sólo hay que ver el fotograma de la película La noche americana, de François Truffaut que se adjunta a continuación (también extraído del blog de David Bordwell).

domingo, enero 03, 2010
¿Qué es una obra maestra?
No suelo hacerlo, pero en esta ocasión coincido plenamente con Mario Vargas Llosa, cuando afirma que:
"No se puede describir una obra maestra: ella se deja sentir, no explicar [...] En las obras maestras, plásticas, literarias o musicales, siempre queda una zona de sombra que escapa a la aprehensión racional, que penetra en lo más recóndito de la persona como una revelación súbita, intrasferible y personal".
La cita está extraída, de la última entrada de la serie Boquitas Pintadas, de una de mis bitácoras favoritas, La nave de los locos, de Fernando Valls.
Y de paso: ¡feliz año a todos!
martes, diciembre 29, 2009
Robert Walser
"No vine aquí para escribir, vine aquí para estar loco." le dijo el escritor Robert Walser a un visitante del hospital psiquiátrico de Herisau para explicar su sequía creativa desde 1932, poco más o menos coincidiendo con su internamiento, diagnosticado según el informe médico oficial por "depresión marcada y severa inhibición. Respondió con evasivas a preguntas sobre el hecho de estar harto de la vida."
La anécdota, la frase, los datos los tomo de Mecanismos internos, de J.M. Coetzee, volumen que reúne ensayos, publicados como artículos ("en una versión anterior" se nos dice en las aclaraciones finales) o como introducciones a determinadas ediciones. Todos tratan sobre escritores del siglo pasado. Por el momento sólo he leído el primero, dedicado a Italo Svevo, y me ha sorprendido que el tono predominante es más periodístico que crítico, aunque se muestra bastante severo con el trabajo de algún traductor. Eso sí, abundan las notas al final que remiten a una copiosa bibliografía. Parece claro que cuando Coetzee escribe sobre algún escritor, ha leído su obra (presumiblemente en el idioma original), pero también bastante de lo que se ha escrito sobre él.
Ahora recién comienzo a leer el segundo ensayo, dedicado a un escritor como Walser, por el que siento debilidad. Me he encontrado con esa frase, que dice bastante de la perpleja actitud ante el mundo que tuvo el autor suizo y con la que nunca he dejado de identificarme.
sábado, noviembre 07, 2009
Siempre Bolaño

A Andrés Ibáñez, como a mí, nos alegra "la decisión (feliz) de la editorial Anagrama de publicar y republicar la totalidad de la obra de Bolaño". A mí también me alegra que tras varias tortugas un tanto grises e introspectivas, vuelva a alegrarnos la mañana del sábado con un artículo de un entusiasmo contagioso: prueba de ello es que me decida a romper el ya habitual silencio de este rincón. Escribe Ibáñez sobre Bolaño:
"(...)Las palabras, en este caso, son un medio ambiguo: cuantas menos palabras, más fuerza tendrá la imagen. Bolaño es un maestro en este arte de imaginar con toda claridad pero no decir. Es, en fin, un maestro en el arte de dosificar información y en el arte de insinuar, de prometer algo y luego nunca acabar de darlo, o darlo en pequeñas dosis que siempre resultan insuficientes. Es como el malvado vendedor de droga, que nos incita, que nos mantiene en un perpetuo estado de insatisfacción. Quizás por eso la lectura de sus libros produce una compleja gama de intensos placeres, pero no produce nunca felicidad. Y no porque sus historias sean tristes o desdichadas, sino porque las leemos siempre con ansiedad, a veces con impaciencia, a veces casi furiosos.(...)"
La imagen del escritor como vendedor de droga me ha recordado inmediatamente al tan tempranamente desaparecido Juanjo Fernández. Por lo demás, Ibáñez concluye de manera antológica su elogio sobre el escritor chileno, convocando a nuestro admirado Thomas Pynchon:
"(...)En esto se parece a Thomas Pynchon, aunque Pynchon hace ostentación de su rareza mientras que Bolaño finge, siempre finge, igual que finge en las fotos de sus libros: finge ser un colgado que va por ahí sin afeitar, que no tiene ni para un café y que <>, cuando en realidad es un maestro incomparable del arte de la narración. En estos momentos no recuerdo ningún otro maestro que me inquiete más, que perciba más lleno de trucos y de bromas privadas. Es fascinante, pero no es en absoluto de fiar. Es un genio raro, un genio con truco. Pero no sabemos cuál es el truco".
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Roberto Bolaño,
Thomas Pynchon
lunes, agosto 24, 2009
La diferencia entre sexos según la televisión saudí
El mensaje es simple: los hombres pensamos antes de hablar, las mujeres hablan (y hablan, y hablan, y hablan,...) antes de pensar. La utilización de monigotes para ilustrar el mensaje añade amenidad. El vídeo es corto - unos dos minutos y medio -, por lo que vale la pena aguantar hasta el final.
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