
Llega un grito a través del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con que compararlo.
21 de octubre de 2007
Objeto(s) de deseo

Lecturas de sábado: Baltasar Porcel
'De tebeos y chistorreos
Este país llega a cotas de trivialidad portentosas. Si los más o menos enemigos de Catalunya analizaran bien la materialización política, cultural y social del cuadro formal o teórico de valores que exhibimos, sabrían que con cuatro abalorios nos contentarían, pintorescos indígenas de la selva nacionalista. Bueno, subnacional, pues todavía no somos España, Alemania, Rusia o Marruecos…
Así, estos días cunden los artículos y comentarios que consideran la nimia pifia de Carod-Rovira y de Bargalló alrededor de la Bienal veneciana como una vergonzosa hecatombe. O sea, que esos críticos en su provincianismo se estremecen de pavor o placer ante la posibilidad de un ridículo catalanista, como si en el mundo político no se sucedieran episodios semejantes, y hasta de envergadura. A la par, Carod protagonizó en una cadena televisiva otra anécdota, esa de si se llama José Luis o Josep Lluís, magnificada por los millones de espectadores que van de un canal a otro horas y horas, cual ovejunos especímenes. Y lo digo en positivo, reconforta que la gente halle medios de acceso a su felicidad. Asuntillo ese del Josep y José que si en España despertó el habitual sarpullido, en Catalunya fue apreciado como si se hubiera reconquistado Valencia. Y menos mal que Madrid, con tanto espacio televisivo de famoseo, futboleo, politiqueo y tebeo, no percibe en su velazqueña estulticia la naturaleza de todo eso, o seríamos de forma definitiva, en lugar de intermitente, mero “peix al cove”.
También Frankfurt rebosó de trascendentalizadas facècies. Supongamos, la de los conspicuos intelectuales que al escuchar en un discurso la palabra “polla” - ¿sería en catalán o en alemán?-, metida en un jocoso trabalenguas infantil, cual el de “setze jutges mengen fetge”, saltaban de alegría patriótica y transgresora creyendo que habíamos ganado el espacio cultural europeo, reventando sus marcos conceptuales.
Panorama al que se agrega Maragall, siempre a punto de la última pirueta, diciendo que quienes andan con pancartas del “Freedom for Catalonia” podrían apuntarse a ese partido que acaso él pespuntea. O sea, que desconoce tanto la doctrina de dicha hipótesis política como la de los simpáticos hijos de familia freedom.
Todo lo cual supone un toma y daca de retrancas dialécticas, que ayer eran de café y ahora son mediático-tertulieras. Un animado ambientillo, vamos. Que si no logra obligar a que los trenes de cercanías funcionen, ofrece la ventaja de poder mear en Barcelona donde se quiera. Algo es algo.
Lecturas de sábado: todos contra la posmodernidad
Entonces, ¿en qué quedamos? ¿No existe? ¿Existe y es cosa de imbéciles? Yo tengo que confesar que prefiero existir y ser imbécil. Y supongo que eso es, precisamente, lo que soy: un imbécil. Pero existo.'
20 de octubre de 2007
Godard: Una obra maestra de dos minutos
La célebre discográfica ECM, dirigida por Manfred Eicher, bien conocida por sus ediciones de jazz – aunque no solamente se dedique a esa música – inaugura una colección dedicada al cine. La elección no podía ser más acertada ni más coherente: un primer dvd – un maravilloso artefacto visual como es norma de la casa – firmado por Jean-Luc Godard y Anne-Marie Miéville, de quien(es) Eicher ya había editado las eclécticas bandas sonoras de “Nouvelle Vague” y “Histoire(s) du cinéma”. “El está en un mundo que no es el mismo que el nuestro, pero que está al lado del nuestro”, ha dicho Godard de Eicher.
Como indica su nombre, “Four Short Films” recoge cuatro películas cuya duración oscila entre los dos minutos y los tres cuartos de hora. La pieza más corta es también la más antigua: un brevísimo cortometraje rodado sobre una foto de la guerra que asolara la antigua Yugoslavia y especialmente Bosnia – Herzegovina. Para Godard, esa tragedia es una tragedia europea y universal, que en sí es la muerte de la cultura, del arte, al menos tal y como los hemos conocido. El propio Godard reflexiona en voz alta: “Hay la cultura que es la regla, hay la excepción que es el arte”. Excepciones son Flaubert y Dostoievski, Gershwin y Mozart, Cézanne y Vermeer, Antonioni y Vigo.
También la guerra de Yugoslavia tiene un importante papel en una breve obra realizada por encargo del Festival de Cannes, en su edición de 2000: “De l’origine du XXIe siècle”, que es en realidad un vertiginoso repaso al siglo XX. Para el autor de “A bout de souffle” como para el historiador británico Hobsbawm, el siglo XX es un siglo corto: pues da inicio en la I Guerra Mundial y finaliza a final/principio de la década de los ochenta/noventa con la caída del muro y la desaparición del bloque comunista, aunque para Godard concluye con el conflicto bélico en Bosnia y Kosovo y arranca en 1900 con una imagen festiva pero inquietante, que tal vez sirva de perfecto resumen del que para él no es más que un siglo de “cien años de guerra”.
Como el buen aficionado ya sabrá, Godard en su última etapa filma ensayos, prescindiendo de la narrativa tradicional, apoyando su discurso en un océano – en el que es fácil naufragar y que es inabordable para muchos – de referencias: literarias, musicales, pictóricas, iconográficas, cinematográficas, etc. Un perfecto ejemplo de ello es la película más extensa de este lote, “The old place”, un nuevo encargo, en este caso del MOMA. Se trata de un extenso diálogo entre el cineasta franco-suizo y su colaboradora Anne-Marie, acerca de lo que es el arte. Aunque la visión continua siendo pesimista, en Godard siempre hay momentos para el humor, todo lo amargo, críptico que se quiera pero humor al fin y al cabo. Un ejemplo: Jean-Luc y Anne-Màrie hablan de una nave espacial que se ha lanzado al espacio para que regrese a nuestro planeta de aquí a 50000 años con mensajes para los que entonces lo habiten; especulan sobre los mensajes que contendrá, los mensajes que a ellos les gustaría dar, Miéville dice “acabad con la discriminación de la mujer”, Godard y a continuación propone: “ved un film de Griffith al menos una vez al año”; “es poco probable le contesta su compañera.
Jean-Pierre Gos y Geneviève Pasquier sustituyen en el diálogo a los cineastas en otro nuevo film de encargo, “Liberté et patrie” realizado para la Expo Suisse 2002: con el fondo del lago Leman, asistimos a la biografía dialogada del pintor Aimé Pache.
La obligada premura de espacio obliga a despachar con los anteriores brochazos todas las sugerencias que estos pequeños films encierran, por lo que cabe finalizar con una más que entusiasta recomendación y la confianza en que la serie dedicada al cine de ECM continuará por similares derroteros. Mejores será difícil.Como ha quedado dicho al inicio, aparte de la calidad intrínseca del contenido, la edición está muy cuidada, presentàndose a la manera de un libro de bolsillo de tapa dura, que contiene un texto de Michel Althen, así como la reproducción de los “diálogos” de las películas, acompañado de numeroso material gráfico extraída de las mismas. Eso sí, los textos constan en sus versiones francesa, inglesa y alemana, al igual que las películas (en francés con subtítulos en los idiomas de Shakespeare y Goethe). Tal vez para el buen aficionado, se trate de un detalle menor, pero es nuestra obligación hacerlo constar, reiterando nuestra efusiva recomendación.
18 de octubre de 2007
En la muerte de Deborah Kerr
z. En las esquelas que he podido leer, se hace referencia a su participación en diferentes películas que con el tiempo han acabado alcanzando el estatuto de míticas. Sin embargo, como homenaje póstumo personal, he preferido recurrir a una escena del film The Innocents - estúpidamente traducido por estos pagos como ¡Suspense! - adaptación de The Turn of the Screw, de Henry James. Se trata de una obra maestra dirigida por el subvalorado cineasta británico Jack Clayton y es una de las películas con las que quien suscribe ha pasado más miedo en una sala de cine, y no sólo una vez. Descanse en paz.15 de octubre de 2007
Uffff
Volviendo a El País, en cuanto a contenido, el único cambio que se ha comentado es el del fichaje de Carlos Boyero, como "crítico de cine, columnista de televisión y de la vida en general". Bueno, los críticos de cine actuales de El País son bastante malos, o sea que mejorar el nivel de la sección no le será difícil. Aunque a mí, Boyero no me interesa en absoluto. Sus análisis - de películas, de televisión, de la vida en general - son superficiales y autosuficientes y se suelen despachar con un "me gusta o no me gusta" algo más desarrollado - a veces ni eso - que para eso debe ganar un buen sueldo (se supone que ahora sensiblemene mejorado).
O sea, que a ver si voy a tener que dejar de comprar la prensa cada día o cambiar de periódico...
11 de octubre de 2007
Cita de Serafín Zubiri
El lamentable estado en el que suele llegar siempre me hace pensar en las desagradables vicisitudes que debe pasar el que se convertirá en mi ejemplar desde que sale de la imprenta hasta su destino en mi humilde buzón. 7 de octubre de 2007
Un año del asesinato de Politkóvskaya

30 de septiembre de 2007
Falleció Joe Zawinul
El que Zawinul se haya ganado un hueco en la eternidad se debe a un carrera musical sólida, pero reposa básicamente en algunos hitos: la composición de “Mercy, mercy, mercy” para “Cannonball” Adderley, lo más cercano a un éxito popular jazzístico; la colaboración en los dos discos que marcan la inflexión eléctrica de Miles Davis a finales de los sesenta – “In a silent way” (el tema con ese nombre fue compuesto por Zawinul) y “Bitches Brew – y la creación – y marcado liderazgo – de Weather Report, el grupo que puede considerarse como referencia del llamado “jazz-fusión”.
Nacido en Austria casi paralelamente a la llegada de su paisano Hitler al poder, Zawinul no conoció el jazz – prohibido como “arte decadente” por el régimen nzi - hasta acabada la II Guerra Mundial. Hasta entonces, como también posteriormente, recibió una educación musical marcadamente clásica, junto a figuras del piano clásico como Friedrich Gulda.
A finales de los cincuenta emigrará hacia Estados Unidos. No tardará mucho en hacerse un nombre. Cabe considerar como su primera colaboración de relieve la que mantendrá con la cantante Dinah Washington en la que sustituirá a un pianista tan talentoso como Wynton Kelly, músico al cual una temprana muerte impidió una más que probable notable carrera. Ya en los sesenta, Zawinul comenzará su trabajo con Julian “Cannonball” Adderley, una unión que cabe considerar como fructífera para ambos: pues poco a poco – es posible escuchar en estos álbumes la evolución de un pianista humilde y correcto miembro de banda a otro más ambicioso y enérgico - el austríaco irá dotando a los discos del saxofonista de un sonido más actual, producto de su interés por los nuevos sonidos que se incorporan al jazz, firmando temas tan exitosos como el ya mencionado “Mercy, mercy, mercy”.
El final de los sesenta marcará el final de la colaboración con Adderley y dará inicio su breve, pero intensa, etapa junto a Miles Davis. Grabadas el mismo año – en febrero la primera, en agosto la segunda -, tanto “In a silent way” como “Bitches Brew” son dos obras maestras de una importancia capital en el devenir posterior del jazz, en el cual muchos de los colaboradores en estos discos jugaron un papel crucial: Shorter, McLaughlin, Corea, Holland, Williams... a parte del propio Zawinul, claro está. Si bien los discos tal como fueron editados en su momento son suficientes para explicar su grandeza, no es menos cierto que las “complete sessions” editadas tanto de uno como de otro atestiguan el complejo proceso de evolución del sonido, así como del acierto de Miles y su productor Teo Macero en la elección de los temas.
Concluyendo una etapa de algo más de una década – el tiempo que media entre su llegada a Estados Unidos y la creación de Weather Report -, Zawinul habrá cumplido con un destacado papel en la evolución del jazz. Junto al saxofonista Wayne Shorter y al contrabajista checo Miroslav Vitous iniciará los setenta con la creación de un grupo cuyo nombre viene a ser sinónimo de jazz-fusión y que en un inicio vendrá a ser en la práctica una prolongación de los trabajos con Miles. Tras “Mysterious Traveller”, tal vez su mejor disco, Vitous dejará el grupo y la posterior incorporación de Jaco Pastorius devendrá capital en la definición del sonido del grupo que se hará conocido por sus actuaciones en directo con gran capacidad de convocatoria y por piezas como la popular “Birdland”, ese tema que incluso la persona más lega en jazz habrá escuchado en alguna ocasión, sino por The Weather Report en algunas de sus numerosas versiones. El sonido del grupo, ya en los ochenta y sin Jaco Pastorius, conocerá una nueva evolución, guiado por la curiosidad insaciable de Joe Zawinul hacia lo que ahora conocemos como world – music.
Weather Report desaparecerán a mediados de los ochenta con el apretón de manos entre sus miembros fundadores supervivientes, Shorter y Zawinul, que ilustrará la contraportada de su último disco y el austríaco proseguirá una carrera marcada por su curiosidad y eclecticismo, liderando o formando parte de proyectos en los que tratará de dar voces a nuevas promesas junto a otros destacados músicos provenientes de todas las partes del mundo y cuya relación ocuparía buena parte de esta revista: Arto Tucboyaciyan, Richard Bona, Trilok Gurtu, Salif Keita, Maria Joao...
Con todo, Joe Zawinul no olvidó al jazz como demuestra que en el inicio de siglo creara un club – naturalmente llamado “Birdland” – en el Hotel Hilton de su Viena natal, la misma en la falleció hace unos días. Descanse en paz.
19 de septiembre de 2007
Leído: Ronda nocturna, Sarah Waters
o actual en una novela que describe las vicisitudes - con Londres como telón de fondo; la capital británica bien puede considerarse como un importante personaje más de la acción - de sus cuatro principales protagonistas - los hermanos Duncan y Viv Pierce, Helen y Kay - en tres períodos diferentes: 1941, 1944 y 1947, comenzando desde el final y remontándose hasta el inicio, concluyendo la obra con la resolución de algunos de los secretos - intrigas - que ensombrecen a los protagonistas al inicio de la narración. Waters maneja con habilidad los hilos de la trama para que el interés del lector no decaiga: así, en la primera parte, que en realidad es el colofón de la historia, asistimos a una presentación de los personajes, en la cual ya se adivina que la guerra - pero no sólo la guerra - ha dejado maltrecha el alma de los mismos; la segunda parte es la más extensa y en ella la autora se dedica a tejer la delicada red que pone en relación a todos los personajes, mientras que en la tercera, la más breve, se trata de ofrecer, como ya se ha comentado anteriormente, una resolución que es a la vez un punto de partida de capital importancia. Las últimas páginas, dedicadas a la forma - sorprendente, dramática, pero también romántica - en la que se conocen dos de los personajes que han aparecido distanciados al inicio, están especialmente conseguidas y revalidan la impresión de que estamos ante una más que interesante novela, con la que Waters consiguió ser - por segunda vez - finalista al premio Booker. Edita Anagrama.17 de septiembre de 2007
Los premios Emmy homenajean a The Sopranos
Más detalles sobre la celebración y premiados en Chica de la tele.
Aquí el homenaje:
Y aquí el discurso crispado y censurado de una manera bastante cutre - ¿por su mención a la guerra o por decir "maldito"? - por la Fox de la premiada - en la categoría en la que participaba la gran Edie Falco - Sally Field:
16 de septiembre de 2007
Después de vacaciones: reflexiones de Hubert Védrine
Chapeau, Monsieur Védrine...
19 de agosto de 2007
Vacaciones
17 de agosto de 2007
Y ahora nos deja Max Roach
Aunque desde hace algún tiempo retirado de los escenarios y los estudios de grabación debido a su ya avanzada edad y su precario estado de salud, la muerte de Roach todavía hace un poco más gris este verano. Estamos hablando de un baterista cuya carrera es todo un compendio del jazz moderno, pues ha tocado desde con Charlie Parker o Miles Davis hasta con Cecil Taylor o Anthony Braxton. Definitivamente, no somos nadie...
Señoras y señores, con ustedes el equipo de ensueño de los baterías, Art Blakey, Elvin Jones y Max Roach:
14 de agosto de 2007
Otro ilustre fallecido más: Tony Wilson
Edito (17 de agosto de 2007):
Artículo de Paul Morley
Tributo de All Music Guide
Cómo leer sin leer
10 de agosto de 2007
9 de agosto de 2007
No todo está perdido
o González Calero quien, pese a su la aparente juventud del retrato, ya ha tenido tiempo de ser barrendero, archivero, documentalista y profesor de filosofía. El profesor González es republicano, rojo y ateo, además de titiritero frustrado - ¿y quién no es un titiritero frustrado? nos preguntamos. Ha recogido anécdotas humorísticas de grandes filósofos en un volumen que le han editado en Ariel: Filosofía para bufones, bajo la advocación de Bertrand Russell - ¿es Russell un clásico? ¿se venderán sus obras en las librerías repletas de admiradores de Proust debatiendo sobre su mejor tradutor al español? ¿Salinas? ¿Armiño? ¿Manzano? - que es la excusa para la entrevista, no se crea el lector que en un diario le van a entrevistar a uno por el mero hecho de ser profesor de filosofía habiendo sido barrendero, eso lo harían en la tele, tal vez en una gacetilla gratuita de esas. "Todo acto de inteligencia es un acto de humor" afirmó en una ocasión Russell. La entrevista es entretenida. Nos quedamos con esta reflexión del profesor González sobre su oficio: "Este trabajo me ha gustado mucho, pero hoy me deprime. Es duro ver como los chicos se aburren delante de mí. Sólo la nota les mueve, no las ganas de saber. Es deprimente. Lo he dejado varias veces. Luego regreso, vuelvo a deprimirme, y vuelvo a dejarlo." Y, sin embargo, profesor González: leemos a los clásicos - o cuando menos, compramos sus obras y nos encerramos con ellas en nuestros cuartos profesándoles el mismo respeto que si nos encerráramos con un tigre -, y hasta compramos masivamente literatura en inglés.8 de agosto de 2007
Lecturas estivales: La porta de la identitat
es bilbliográficas o los dedicados al arte - conviene recordar que Perucho se dedicó durante una etapa de su vida a la crítica de arte, para la celebrada revista "Destino" -, entre otros, aunque también haya espacio para diversas semblanzas en la que el aliento íntimo se impone a la urgencia de lo cotidiano.1 de agosto de 2007
Más sobre Bergman y Antonioni
"En una escena de El Verdugo (1963), de Berlanga, un progre de la época se acerca a una caseta de la feria del libro y pregunta: '¿Tienen alguna cosa sobre Bergman o Antonioni?'. Con su instinto natural para captar el aire del tiempo, el cineasta valenciano estaba haciendo un significativo diagnóstico del panorama cinematográfico europeo de aquel entonces, que padecía una considerable convulsión.
El hecho que los dos miembros de aquel tándem hayan muerto el mismo día es a la vez una broma macabra del destino y un acto de justícia poética: con ellos se va toda una concepción del cine que cuajó paralelamente, con dos trilogías inolvidables.
A las bergmanianas Como en un espejo (1960), Los comulgantes (1961) y El silencio (1963), Antonioni opone La aventura (1960), La noche (1961) y El eclipse (1962), que trataban temas idénticos desde otra perspectiva. Sea como sea, también revolucionó el lenguaje fílmico e igualmente situaron al espectador contra las cuerdas con el atrevimiento de sus propuestas."
Quim Casas, en su artículo para "El Períodico de Catalunya", también remite a ambas trilogías, muy en el espíritu de su tiempo. En su estudio sobre el maestro sueco en Dirigido... también hablaba sobre ello si mal no recuerdo mencionando que todo autor que se considerara como tal tenía que realizar una trilogía (o si no, los críticos se la inventaban).
Finalizando aportación y paralelismos, Lluís Bonet Mojica, en "La Vanguardia" recurre a la cita del libro Linterna Mágica, autobiografía de Bergman, en el cual el de Uppsala alude perversamente al director italiano: "Fellini, Kurosawa y Buñuel se mueven en los mismos barrios que Tarkovsky. Antonioni iba por ese camino, pero se mató, ahogado en su propio aburrimiento."
Àngel Quintana, también en "La Vanguardia", escapa de la trilogía - que él considera tetralogía pues añade El desierto rojo (1964) -, para conceder - en mi humilde opinión, acertadamente - importancia a las películas rodadas en los años cincuenta por el cineasta de Ferrara. Obras como Cronica di un amore (1950), la olvidad I vinti (1953) e Il grido (1957) "proponen una serie de elementos clave para la conquista de la modernidad en los años sesenta, como son la ruptura de la causalidad en el relato, la preocupación por las revoluciones políticas y estéticas de la juventud, la exploración del paisaje en relación con los sentimientos humanos y la presencia del vagabundeo como búsqueda de sentido a la inevidencia de los tiempos."
No es que para Quintana la trilogía - o tetralogía - de los sesenta carezca de interés e impacto: "la apertura del relato (de esos cuatro filmes) hacia otras formas de sentido marcó una huella en el cine, cuyos ecos aún están presentes en algunas de las obras más vanguardistas del cine asiático. Algunos maestros del cine contemporáneo como Hou Hsiao Hsien o Tsai Ming Liang lo deben todo a Antonioni." En la misma página, Domènec Font amplia la nómina de creadores en los que "hay ecos formales de Antonioni: Wenders, Tarkovski, Kar Wai, Egoyan, Kubrick o David Lynch." Y también apela al cine asiático: "el cine líquido de Hou Hsiao Hsien, Tsai Ming Liang, O Kyoshi Kurosawa es en buena parte deudor de Antonioni y de la radicalidad del cine moderno europeo."
Escuchando: Animal Collective, Feels (Fat Cat). Uno de los álbumes pop de los últimos tres años que más escucho.