4 de septiembre de 2015

Aylan

Disculpen las molestias, pero hay ocasiones en las que la actualidad nos interpela, no podemos escapar de ella. Disculpen también porque esta entrada la voy a tratar de escribir del tirón, sin edición ni añadiendo enlaces, por lo que su lectura puede resultar deslavazada y con - espero que no demasiados, errores tipográficos, ortográficos y gramaticales.

Ya saben sobre qué voy a hablarles. Aunque hayan tratado como yo de evitar estos útimos días, estas últimas horas, los telediarios, las portadas de los diarios o las redes sociales, estoy seguro que han visto la foto del cadáver del pequeño Aylan Kurdi, de sólo 3 años, en la orilla de una playa turca. Un niño, bien vestido, yace en una posición en la que que no por inverosímil, muchos niños de esa edad pueden dormir de puro cansancio. Fallecieron junto a él, un hermano un poco mayor y su madre, condenados al anonimato. Su padre, que únicamente quiere regresar a su lugar de origen a enterrar a su familia, explica desde la portada de un diario: "se me escaparon de las manos". Probablemente, también hayan visto alguna otra foto de Aylan, vivo junto a su hermano o en solitario, imágenes que incluso ahora puedan llegar a conmover más que la primera, la que motiva estas líneas.

Soy padre de un niño que recién acaba de cumplir los seis años. Precisamente, desde su nacimiento he ido constatando como me he sensibilizado mucho más a los sufrimientos de los pequeños. No es que antes me resultaran indiferentes - siempre tengo en el recuerdo por ejemplo, una imagen de una madre ante el cadaver de su hijo que perdió la vida mientras jugaba en una ciudad de Irak por la explosión accidental de una bomba -, por supuesto, sino que ahora me calan emocionalmente de un modo que antes no lo hacían: la(s) foto(s) de Aylan, como en otras ocasiones alguna de un pequeño enfermo, la noticia de cuatros niños de Tarragona, muertos en un incendio, etc., no se me van de la cabeza, me causan un malestar casi físico, insomnio o incluso pérdida de apetito.

Supongo que esa es la razón por la que los medios y personas bienintencionadas difundieron esas fotos: no creo que mi caso sea único y gran parte de la población socialmente activa que cuenta entre veinte tantos y cuarenta y tanto años son padres más o menos recientes y la conmoción que les puede provocar esas imágenes tal vez pueda llevar a presionar a sus gobiernos o a colaborar con diferentes ONG que trabajan con los refugiados sirios. No es una cosa reciente, en "La lentitud", Milan Kundera se pregunta porque la prensa sólo ofrecían imágenes de niños durante una crisis de hambruna en África: ¿acaso los adultos no morían de hambre también? Precisamente uno de los recuerdos de la infancia más precisos que tengo es el de ver a mi padre llorando mientras veíamos en el imágenes de alguna catástrofe humanitaria reunidos comiendo en la mesa.

Pero no es de eso de lo que quería hablarles, la verdad. Tampoco tengo muy claro, les tengo que reconocer, cual es el objetivo de escribir todo esto. Ayer me venía a la memoria, d manera recurrente, el momento en "Días de radio" de Woody Allen, en el que la familia protagonista se apiña ante la radio para seguir la retransmisión en directo del rescate de un niño que ha caído a un pozo: finalmente es rescatado, pero quien transmite se da cuenta de que cuando llega a la superficie, el crío está muerto. El padre de la familia, por toda respuesta, abraza más fuerte a su hijo que ha seguido la retransmisión en su regazo. Pues bien, yo ayer, llamé a mi hijo a casa de mi suegra, donde está mientras sus padres trabajamos y hubiera querido hablar con él por el teléfono hasta que llegara el momento de ir a recogerlo...

Ahora se hace claro que la motivación de estas líneas es más bien egoista, que sea mi hijo y no Aylan. Sí y no. Creo que mi hijo no ha visto - o no ha reparado en ella - la imagen del cadaver de Aylan en la playa. Si la hubiese visto, es posible que me hubiese preguntado, y estas líneas son la respuesta a esa pregunta no formulada. Toda muerte de un niño, por la causa que sea, es cruel, es injusta. Alguna, como por ejemplo una enfermedad, tiene su explicación. Otras, como la del niño sirio, no o es complicada.

A riesgo de caer en la autoayuda, creo que las catástrofes como la de Siria o las crisis africanas son incomprensibles, y no sólo para un niño pequeño: un laberinto de intereses cruzados en los que la ciudadanía afectada no son más que trágicos y desesperados peones en un tablero infernal.

Decía Schopenauer que lo que nos conmueve y nos lleva a dar limosna a un mendigo es el hecho de que nos imaginamos que podemos estar en su situación. Y tal vez sea cierto: en el momento en que nos encontramos parece que sólo unos pocos en el planeta pueden estar convencidos de que su suerte no podrá ser la de la familia de Aylan. Otros, creo que muchos, si que nos ponemos en la piel de esa familia y de la de otras familias en Siria o en otros países en conflicto y de su deseo de ofrece a sus familias - y especialmente a sus hijos - un futuro mejor, aunque para conseguirlo sea necesario correr riesgos.

Acabo ya. No hay explicación posible, hay situaciones que no tienen ningún sentido y, en abstracto, es posible que no la vida no tenga ningún sentido, me imagino respondiendo a mi hijo. Lo único que podemos hacer es tratar de dar algún sentido a nuestra existencia, disfrutando en lo que podamos de nuestra familia y nuestros amigos, cultivando nuestras aficiones, dedicando tiempo a aquello que nos parece importante - aunque a otros no se lo parezca - y tratando de hacer el bien durante nuestra andadura. Hagamos eso, concluiría, también como un acto de justicia poética con todos los Aylan que han sido, son y serán y que apenas si pudieron dar unos pocos y balbuceantes pasos sobre la faz de la tierra.



6 de agosto de 2015

Se oía vivir a sí mismo



"Hasta entonces, Burnaby había ejercido un pleno control de sus flirteos: había que calmar a la chica, nerviosa ante el vasto uniforme que tenía delante. Ahora las cosas eran al revés, lo cual le dejaba perplejo y le excitaba a la vez. No había que andarse con rodeos para concertar una cita. Él la pedía y ella se la daba. A veces se veían en el teatro, a veces él iba derecho a la rue Fortuny, un lugar que - ahora que tenía tiempo para examinarlo - se le antojaba mitad mansión, mitad estudio de artista. Había paredes tapizadas de terciopelo, loros encaramados sobre bustos, jarrones tan grandes como garitas de guardia y tantas plantas erguidas y fláccidas como en el Jardín Botánico de Kew. Y entre semejante derroche y alarde había las cosas sencillas que el corazón deseaba: comida, cama, sueño y desayuno. Un hombre apenas se atrevía a pedir más. Se oía vivir a sí mismo".

Julian Barnes, Niveles de vida. Traducción del inglés de Jaime Zulaika. Editorial Anagrama, Barcelona, 2014.

1 de agosto de 2015

Ojalá



"Ojalá Kitaru lleve una vida feliz en Denver, o en cualquier otra ciudad lejana. Si eso de ser feliz es pedir demasiado, ojalá viva al menos el presente con salud y sin carencias. Porque nadie sabe con qué soñaremos mañana".

Haruki Murakami, Hombres sin mujeres, Traducción del japonés de Gabriel Álvarez Martínez. Editorial Tusquets, Barcelona, 2015

28 de julio de 2015

Burocracia


"Estuvo toda la tarde firmando papeles inútiles, mortalmente aburrido. Pero tenía que hacerlo sin falta, no por sentido del deber, sino porque había aprendido que la sutil venganza de un papel que no era firmado a su debido tiempo consistía en multiplicarse al menos por dos, uno para pedir explicaciones de por qué no se había firmado el anterior, y el otro como copia del primero por si no se había recibido".

Andrea Camilleri, Un filo de luz. Traducción del italiano de Teresa Clavel Lledó. Editorial Salamandra, Barcelona, 2015.

27 de marzo de 2015

Trànsit



"A l'hora de la mort el sacerdot va provar d'assistir-lo i ell, amb un filet de veu, li preguntà:
- Perdoni, mossèn; quines garanties tinc?
- Tot depèn de la voluntat que vostè hi posi... - va respondre-li l'eclesiàstic amb un to altament professional.
I el moribund va tancar els ulls, amb una conformitat que hauria de servir d'exemple. L'un se'n va anar i l'altre es va quedar, tots dos submergits en un mateix misteri."

Conte extret del llibre Tot s'aprofita, de Pere Calders, publicat per Edicions 62 a Barcelona l'any 1991.

4 de marzo de 2015

Plan de lectura: marzo 2015

La última palabra, de Hanif Kureishi. Entre hoy y mañana la acabaré. Ya he puesto una cita aquí que es bastante significativa de lo que es la novela. Un joven es reclutado por su agente literario y por la esposa de un conocido escritor de origen indio para hacer la biografía de este último, tarea para la que tendrá que irse a vivir con ellos, a la campiña inglesa. Estructurada a partir de diálogos ofrece, como es marca de la casa, una ácida descripción del Reino Unido de nuestros días. Pero también, y éste tal vez sea el objetivo principal del asunto, hay espacio para interrogarse sobre la creación y sobre el sexo, de cómo, por ejemplo, el talento puede estar intrinsecamente unido a la líbido (creo que Pound ya establecía una curiosa relación entre inteligencia y altos niveles de producción de espermatozoides). Se lee bien: muchas frases, párrafos e incluso conversaciones enteras dignas de subrayarse.

El gran misterio de Bow, de Israel Zangwill. Mediada su lectura. Borges apreciaba esta obra como brillante ejemplo de relato detectivesco de "cuarto cerrado". Nada he encontrado de si dijo algo acerca del brillante estilo de Zangwill, de su muy original humor. Obra breve - y para nada menor - cuya lectura voy demorando, degustando en pequeñas dosis su ingenio. Consejo importante: lean primero el libro y luego busquen lo que dejó dicho Borges al respecto (a buen entendedor...)

La vida lenta, de Josep Pla. Estat: llegida introducció i primeres pàgines. He posposat continuar-la, segurament combinant la lectura d'aquests diaris, amb - penso - informació superficial però tanmateix reveladora de la personalitat i el procés creatiu de Pla, amb alguna altra lectura més densa, com per exemple el següent llibre de la llista.

La hoguera pública, de Robert Coover. Pues eso: Coover, los Rosenberg, Nixon. 639 páginas. Para leer con el bocadillo, por la mañana, no va a ser. Auguro lectura lenta, prolongada y gozosa.

Pórtate bien, de Noah Cicero. Segunda aparición de Pálido Fuego en la lista. Hay que ayudar al proyecto de José Luis Amores. Sentimientos encontrados. A su favor, pues eso, que la edita Pálido Fuego, claro que también editaron uno de los libros que menos me ha gustado en los últimos tiempos, Mi primo, mi gastroenterólogo, que de hecho no he llegado ni a acabar. A su favor, es breve. En contra: pertenece declaradamente al Alt-Lit, movimiento del que esta novela parece venir a ser algo así como un manifiesto. Veremos. Y quien sabe, si me convence, igual le doy otra oportunidad al Richard Yates, de Tao Lin (otro volumen inacabado, de hecho, la categoría más adecuada sería "apenas iniciada").

Fouché. Retrat d'un home polític de Stefan Zweig. Vaig llegir la ressenya que va escriure en Mariano Hortal, lector fiable, de la edició en castellà de la novel·la i vaig treure en préstec aquesta edició de la biblioteca. Moltes ganes de llegir-la. Potser sigui la següent lectura que enceti quan acabi el Kureishi. Anirà bé llegir alguna cosa intel·ligent sobre política.

Zona de sombra. Notas dispersas a partir de Viaggo in Italia de Carlos Losilla. Esto, naturalmente, no le va a importar a nadie, pero sostengo que Losilla es - y especialmente, ahora, tras la reciente desaparición de José María Latorre - el más original crítico cinematográfico español. Original, no sólo por el estilo, intuición e inteligencia que demuestra en sus reseñas "ordinarias" en diarios, sitios web o revistas, sino que también por la manera en que va estructurando una peculiar bibliografía, ajena a las panorámicas sobre directores o géneros tan al uso.

Scarlet de George Michael Bendis y Alex Maleev. Tengo mucha curiosidad por leer este trabajo de los creadores de una muy famosa versión de Daredeveil - que, dicho sea de paso, conozco muy superficialmente, pero ahora, fuera del universo Marvel, en un contexto de lo que por algún lado he leído definido como crítica y denuncia social. De Bendis he leído recientemente Ultimate Spiderman 2: Curva de aprendizaje y Asedio.


Les voy contando...







28 de febrero de 2015

¿Peor?



"- ¿Peor? ¿Qué puede ser peor que dar clases en una politécnica?
Rob guardó silencio unos instantes y miró por la ventanilla antes de darle la mala noticia:
- Podrías tener que dar clases de escritura creativa.
- No, por favor. No tengo los conocimientos necesarios.
- Pues mejor todavía. Imagínate estar perdido para siempre en un oscuro bosque de primeras novelas inacabadas que requieren tu completa dedicación.- Recogió sus bártulos y se puso en pie -. ¡Veo que ya hemos llegado al erial! Mira afuera...; mira este lodazal, poblado por palurdos tatuados, cardos borriqueros y mequetrefes que esnifan cola. ¡El horror, el horror! ¿Estás preparado para que dé comienzo el resto de tu vida?"

Hanif Kureishi, La última palabra. Traducción de Mauricio Bach. Editorial Anagrama, Barcelona, 2014

14 de febrero de 2015

Inmigrante

"Alexa, y los demás invitados, y quizá incluso Georgina, comprendían todos que se huyera de la guerra, de la clase de pobreza que aplastaba el alma humana, pero no entenderían la necesidad de escapar del letargo opresivo de la falta de elección. No entenderían por que las personas como él, que se habían criado sin hambre ni sed pero vivían empantanadas en la insatisfacción, condenadas desde su nacimiento a mirar hacia otro lugar, convencidas eternamente de que las vidas reales se desarrollaban en ese otro lugar, ninguna de ellas famélica, ni víctima de violaciones, ni procedente de aldeas quemadas, estuvieran ahora decididas a afrontar peligros, a actuar ilegalmente, para marcharse, ávidas solo de elección y certidumbre".

Chimamanda Ngozi Adichie, Americanah. Traducción de Carlos Milla Soler. Penguin Random House, Barcelona, 2014.

PS: Espero que el fragmento escogido como muestra representativa entre muchos otros, pueda hacer una idea al siempre improbable lector que se pasee por este rincón, de la más que notable calidad de una novela que, por el momento, es lo mejor que este cronista ha leído en lo que llevamos de año.

6 de febrero de 2015

Fin



"Lo que dirán no es cierto: que no lo vio venir, que no supo qué le había pasado. Sin embargo, sucede muy deprisa. Aparecen imágenes caducas en su pantalla mental; es hora de morir, no hay tiempo para más. Paradójicamente, en ese momento crucial en que su futuro hijo debería importar más que nada, el niño al que no conoce y al que no conocerá nunca significa menos para él que todos los demás. Su bondadosa madre, e incluso su aberrante padre. Cliff y Harry, sus mejores amigos. Natasha, a la que ve cuando era niña, de la mano de su padre; Natasha y Dean, ambos supervivientes. Más persuasiva aún, la imagen de Ilona esperando en el restaurante, cada vez más enfadada, sin nadie que la salve de su enfado. Y Jodi tal como la vio el día que él volvió del campo, tendida boca arriba y despatarrada al sol. Jodi, tan hermosa y singular. Si pudiera quedarse, lo haría por ella. Pero ya no puede elegir. El tiempo ha quedado suspendido, y sin embargo está a punto de acabarse. La muerte debería ser una seducción, no una violación. Si tuviera un minuto más podría hacer muchas cosas. Hasta a los condenados se les permite hacer una llamada de teléfono, enviar un mensaje. Qué vivo se siente, con qué intensidad brilla, como una mecha encendida, un petardo a punto de salir disparado. Qué no daría por un minuto más, un solo minuto normal y corriente, clavado con chinchetas, rudimentariamente, al final de su vida".

A.S.A. Harrison, La mujer de un solo hombre. Traducción de Gemma Rovira Ortega. Ediciones Salamandra, Barcelona, 2044.

30 de enero de 2015

Caras como camas sin hacer



"Me acusan de definirme todo el tiempo desde lo que disgusta. Es que no puedo con los médicos, el condado de Cheshire, Jane Austen, el Manchester United, The Guardian, David Bowie, la policía de Nueva York, los tipos blandos que babean, el vino tinto, Australia, la Princesa Diana, los proletas, la prohibición de fumar, los psicólogos, los izquierdistas que se opusieron a la Guerra de las Malvinas, los putos pubs y el ambiente en general de Brighton, J.R.R. Tolkien, los perros y el julandrón de Kojak y las entrevistas. Y odio Manchester con toda mi alma. Esta ciudad ha producido muchos tipos como yo: hombres duros con hígados pétreos y caras como camas sin hacer. Suena a Raymond Chandler, ¿eh? De joven me gustaba, hoy prefiero a Jim Thompson, Pero sigo estando de acuerdo con aquello que dijo Chandler: "Si pierdes el tiempo razonando, no serás creativo".


Mi padre era fontanero, como mi abuelo antes que él. Yo era un niño tímido; se metían conmigo. Solo tenía hermanas, no había un hermano mayor que saliera en mi defensa. Tuve que solventarlo yo solito y vaya si lo hice".






(Mark E. Smith. Recogido en el artículo "El enigma Mark E. Smith. No es repetición, es disciplina, capullo", de Ignacio Juliá. Revista Ruta 66, número 323, febrero 2015.

22 de enero de 2015

Danilo Kis, Salmo 44



"(...) mi Dios no es más que la encarnación de la justicia, del altruismo y de la bondad; y de la esperanza - y ella lo escuchaba sin saber si contestarle y qué contestarle, o si decirle, no obstante, que ella también sentía en su fuero interno un Dios semejante, pero que no lo podría haber definido ni ahora ni tal vez nunca en la vida si él no estuviera hablándole de ello -... un Dios que se llama así porqué la gente le dio ese nombre y, por lo tanto, que así sea, pero  ese Dios apenas es otra cosa que una suerte de simbiosis de estos principios, por no decir de las bondades y de las virtudes, que ya te he enumerado, más algunas cualidades semejantes que también suelen atribuirse a Dios; sin embargo a mí me parece que mi Dios es más hermoso y bueno (porque a pesar de todo cada persona, cada persona que cree ser recta tiene y debe tener un Dios propio), y cuando yo digo o pienso "Dios mío, ayúdame", pienso en realidad para mí mismo: "Sé justo", "Sé altruista" y "Ten esperanza en tu bondad y en la de tu prójimo" - y aquella tarde ella memorizó y grabó todo eso en su mente sin ser consciente de que de este modo había construido en su interior un Dios idéntico que no era otra cosa que la palabra y encarnación de su padre, y fue necesario que él no volviera nunca más (ya al día siguiente se lo llevaron durante la redada al sótano del almacén de Lampel y luego al Danubio) para que comprendiera lo que quería decir y a que se refería cuando hablaba de <>".

Danilo Kis, Salmo 44. Traducción de Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek. Editorial Acantilado, Barcelona, 2014

14 de enero de 2015

La inevitable lista de mejores lecturas del año pasado



Mal año lector, 2014. Sólo 54 libros (de hecho, un par de ellos  los acabé de leer el primer fin  de semana), de los que, por destacar 10 títulos me quedo con los siguientes (sin orden concreto):

- Pastoràlia, de George Saunders
- El bigote, de Emmanuel Carrère
- Al límite, de Thomas Pynchon
- Modo linterna, de Sergio Chejfec
- Mi Carso, de Spicio Slataper
- Un hombre enamorado, de Karl Ove Knausgard
- El padre, de Edward St. Aubyn
- 14, de Jean Echenoz

Menciones honoríficas:
- La nostra vida vertical, de Yannick García
- Es un decir, de Jenn Diaz
- Filosofar como un perro, de Michel Onfray
- Lolito, de Ben Brooks

5 de enero de 2015

Thomas Pynchon, Al límite


"¿Te has fijado - prosigue Heidi - en cómo la programación de "realidad" ha llenado de repente todos los canales por cable, como mierda de perro? Claro que así los productores no tienen no tienen que pagar la escala salarial de los actores reales. Pero, espera, ¡aún hay más! Alguien necesita que esta nación de mirones pasmados al fin ha espabilado, que todos se han curtido y están a la altura de la condición humana, que se han liberado por fin de las ficciones que los llevaban por mal camino, como si prestar atención a vidas inventadas fuera una forma de abuso de drogas malignas que el desmoronamiento de las torres ha curado al meterles de nuevo el miedo en el cuerpo a todos, sin excepción. Y, a propósito, ¿qué pasa en la otra habitación?"

Thomas Pynchon, Al límite. Traducción de Vicente Campos González. Tusquets Editores, Barcelona, 2014

1 de enero de 2015

20 de noviembre de 2014

Jo Nesbo, El leopardo

“Personalmente pienso que la capacidad de asesinar es fundamental en todo hombre. Nuestra existencia es una lucha por las cosas buenas, y aquel que no es capaz de matar a su prójimo no tiene derecho a existir. Matar es, pese a todo, anticipar lo inevitable. La muerte no hace excepciones, y mejor así, porque la vida es dolor y sufrimiento. Visto de ese modo, toda muerte es un acto de compasión.”

Jo Nesbo, El Leopardo. Traducción de Ada Berntsen y Carmen Montes Cano. Roja y Negra, Barcelona, 2014

16 de octubre de 2014

14 de octubre de 2014

César Aira, Continuación de ideas diversas



"Cómo me gustaría escribir una novela policial que se llame La monja asesina. Habría un homicidio, la investigación correría a cargo de un perspicaz detective, el grupo de posibles culpables incluiría a la esposa del muerto, a su amante, al hijo que no sabía que era su hijo, al socio, al cuñado policía y, la menos sospechosa, una monjita que recibía donaciones de caridad del difunto. Al final se descubre que, contra toda apariencia, la asesina era la monja. Fin. El lector no lo podría creer. Se quedaría mirando la última página después de leer la última línea, con la boca abierta, atónito, perplejo, sin entender nada. Trataría de encontrar alguna respuesta en las solapas, en la contratapa, hasta en el número del ISBN del libro, algún dato sobre el autor que explique esto,  y después volvería a ver la ilustración de la tapa, en la que un hábil dibujante, siguiendo mis precisas instrucciones, habría representado a la monjita vertiendo el arsénico en la taza de té, con una sonrisa malévola en el rostro ya despojado de la máscara de dulzura y sumisión con la que transitó las doscientas páginas de la novela hasta el desenlace y revelación. El lector exclamaría "¡No puede ser! ¿Será una broma?." No se explicaría como la editorial pudo consentir en algo semejante. Evidentemente el autor ha hecho valer su prestigio, porque a un desconocido jamás se lo permitirían... Terminaría poniéndolo en la cuenta de mis vanguardismos".

César Aira, Continuación de ideas diversas. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2014.

Escuchando...

13 de agosto de 2014

2 de agosto de 2014

2 de agosto de 1914

"2 de agosto. Alemania ha declarado la guerra a Rusia. - Tarde, escuela de natación" 
Franz Kafka, Diarios.

Más.

1 de agosto de 2014

¿Quién no ha pensado esto alguna vez?

"Volví a dejar el vaso en la mesa y apagué el cigarrillo. De todos sentimientos por aquellas personas con las que había pasado varias horas no quedaba nada. Podrían haberse muerto todas en un incendio, sin que me hubiera compadecido de niguna. Ésa era una regla en mi vida. Cuando estaba con otras personas me sentía atado a ellas, la proximidad que experimentaba con ellas era inaudita, la identificación con ellas grande. Tan grande que su bienestar siempre era más importante que el mío propio. Me subordinaba casi hasta el límite de la abnegación; por algún mecanismo interior irrefrenable anteponía lo que ellos pudieran opinar y pensar a mis propios pensamientos y sentimientos. Pero en el momento en el que me quedaba solo, los otros ya no significaban nada para mí. Eso no quería decir que los despreciara o los aborreciera, al contrario, la mayoría me gustaba, y en aquellas personas que no me gustaban mucho siempre encontraba algo valioso, alguna cualidad con la que yo podía simpatizar, o al menos considerar interesante, y que en ese momento podía ocupar mis pensamientos. Pero el que me gustaran no significaba que me preocupara por ellas. Lo que me ataba era la situación social, no las personas que se encontraban dentro de ella. Entre esas dos perspectivas no había nada. Sólo estaba aquello pequeño, abnegado, y aquello grande, que creaba distancia. Y la vida cotidiana se desarrollaba entremedias. Quizá por eso me resultaba tan difícil vivirla.  La vida diaria con sus obligaciones y rutinas era algo que soportaba, no algo que me hiciera feliz, nada que tuviera sentido. No se trataba de falta de ganas de fregar suelos o cambiar pañales, sino de algo más fundamental, de que no era capaz de sentir el valor de lo cercano, sino que siempre añoraba estar en otro sitio, siempre deseaba alejarme de lo cotidiano, y siempre lo había hecho. De manera que la vida que vivía no era la mía propia. Intentaba convertirla en mi vida, ésa era lucha que libraba, porque queria, pero no lo conseguía, la añoranza de algo dfiferente minaba por completo todo lo que hacía."

Karl Ove Knausgard , Un hombre enamorado. Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. Editorial Anagrama, 2014.

31 de julio de 2014

Jenn Díaz, Es un decir



"Lo que yo quería era enamorarme de Tico, darnos besos y caricias, hablarnos con ternura y discutir, ser una bruta y él estar ahí, quieto, de esa manera que están quietos los que tienen miedo, de malas maneras; que él chupara la piedra y a lo mejor nos la pasáramos, como decía por ahí que se hacía con los chicles o los caramelos, que a mí me parecía una guarrada, pero Tico era limpio y nos podíamos pasar la piedra, más siendo una piedra del río, que es tan sano para todo.

Pensaba en aquello y a veces me gustaba y otras me horrorizaba, por eso algunas tardes me quedaba encerrada en mi casa fingiendo que me encontraba mal y lo hacía a propósito, para... no sé, para hacerle daño o algo así. Yo era una bruta y aunque después Tico siempre me perdonaba, al final me cansé de tanta bondad, porque la gente buena casi siempre cansa, qué pena, y las mujeres, qué pena, y la pena siempre acechando. Fue entonces cuando dejé a Tico, porque si hay algo que no soporto es la lástima".

Jenn Díaz, Es un decir. Lumen, Barcelona, 2014.

30 de julio de 2014

Edward St. Aubyn, El padre


"Durante el almuerzo David tuvo la impresión de que quizá hubiera llevado demasiado lejos su desdén por la mojigatería de la clase media. Ni siquiera en el bar del Calvary and Guards Club podía alardearse del incesto pedófilo homosexual con la confianza de obtener una acogida favorable. ¿A quién podía contarle que había violado a su hijo de cinco años? No se le ocurría ni una sola persona que no prefiriese cambiar de tema (y algunas reaccionarían mucho peor). La experiencia en sí había resultado breve y brutal, pero no del todo desagradable. Sonrió a Yvette, le dijo lo hambriento que estaba y se sirvió una brocheta de cordero con habichuelas verdes.
- Monsieur se ha pasado la mañana tocando el piano.
- Y jugando con Patríck - añadió David, piadosamente.
Yvette comentó que a esa edad eran agotadores.
- ¡Agotadores! - convino David.
Yvette salió de la habitación y David se sirvió otra copa de Romanée - Conti que había sacado de la bodega para cenar pero luego había decidido beberse a solas. Siempre quedaban más botellas, y aquella maridaba muy bien con el cordero. "Solo lo mejor; si no, nada": era el código que regía su vida, siempre y cuando el "nada" no tuviera lugar. No cabía duda, era un sensualista, y no por este último episodio, no había hecho nada que implicara un riesgo médico, solo se había frotado un poco entre las nalgas, nada que no fuera a ocurrirle al chico en la escuela a su debido tiempo. Si había cometido algún delito, era aplicarse demasiado en la educación de su hijo. Era consciente de que ya tenía sesenta años, le quedaba mucho que enseñarle y muy poco tiempo".

Edward St Aubyn, El padre (La novelas de Patrick Melrose). Traducción de Crus Rodríguez Juiz. Random House Mondadori, Barcelona, 2013.  

24 de julio de 2014

Preferencia por el no-hacer


"Es evidente que para un occidental todo esto puede sonar muy cómodo y hasta irreal. Pero nada más lejos de la realidad: permanecer donde a uno le corresponde no es tarea fácil; ir solo a donde realmente se nos llama es más complicado de lo que parece a primera vista. Si somos sinceros, reconoceremos que pocas personas son las que nos han ayudado de verdad, si bien son muchas las que lo han intentado (o dicen haberlo intentado). En el zen no se intenta nada: se hace o no se hace, pero no se intenta. Y hay en el zen - como en el taoísmo en general - una singular preferencia por el no-hacer, convencido como está de que buena parte de las cosas en este mundo funcionaría mejor sin la intervención humana, que tiende a violentar su ritmo natural o a crear efectos secundarios de incalculables proporciones.

Lo gracioso - por no decir patético - es que el hombre está montado en la vida y pretende salir ileso de ella. Tal pretensión de chapotear en el barro sin embarrarse es, ciertamente, ilusoria. Y es que cuanto más intentamos evitar los embates de la vida, tanto más se empeña esta en que nos percatemos de lo que es o puede llegar a ser".


22 de julio de 2014

Declaración de principios


"Lo inventado no tiene ningún valor, lo documentado no tiene ningún valor. Lo único que para mí seguía teniendo valor y todavía tenía sentido eran los diarios y los ensayos, la parte de la literatura que no es narración, que no trata de nada, sino que sólo consta de una voz, la voz de la propia personalidad, una vida un rostro, una mirada con la que uno podía encontrarse. ¿Qué es una obra de arte sino la mirada de otro ser humano? No por encima de nosotros, ni tampoco por debajo de nosotros, sino justo a la altura de nuestra propia mirada. El arte no se puede vivir colectivamente, el arte es eso con lo que uno se encuentra a solas. Uno se encuentra a solas con esa mirada".

Karl Ove Knausgard , Un hombre enamorado. Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. Editorial Anagrama, 2014.

20 de junio de 2014

Julien Green, París


"Para un novelista, toda existencia, incluso la más simple, conserva su irritante misterio, y la suma de todos los secretos que contiene una ciudad tiene algo que unas veces le estimula y otras le abruma. ¡Qué enorme despilfarro de situaciones, de palabras, de imprevistos, de personajes, de escenificaciones! ¿Cómo no sentirse impresionado frente a semejante competencia? No es posible copiar. Sólo los incompetentes y los necios copian. No, es preciso hacerlo igual de bien, si se puede, con medios que sean nuestros. Entonces comienza el extraño suplicio de la página en blanco, en la que hay que abrir una ventana que no sea la que he visto hace un instante, pero cuyo realismo resulte igualmente categórico".

Julien Green, Paris. Traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar. Editorial Pre-Textos, Valencia, 2005.

19 de junio de 2014

Ben Brooks, Lolito


"Escric "Depressió severa" a l'ordinador de la mama. Diu que mengi verdura i que surti a voltar per fora. No crec que tingui això. Escric "Autisme". Tampoc tinc això. Escric "Càncer". (...) Escric "Com desaparèixer". Hi ha molta gent que parla de llançar-se des de dalt d'un edifici o de menjar-se una pila de paracetamol o d'altres activitats que semblen doloroses i que exigeixen coratge i també tenir cotxe.

L'ordinador diu que hi ha un bosc al Japó on una pila de gent va a suïcidar-s'hi. Lliguen una cinta de color als arbres i s'hi endinsen amb la cinta a les mans per si de cas deixen de voler desaparèixer i necessiten trobar la sortida. Hi ha moltes cintes. El bosc sembla una sala de museu plena de làsers en diagonal per evitar que la gent robi coses. Hi ha voluntaris que travessen el bosc a la recerca de cossos morts i de gent que volen ser cossos morts però encara no n'estan segurs al cent per cent. Hi ha un munt de tendes buides al bosc i cotxes vells a l'aparcament.

M'imagino una pel·lícula on dues persones tristes es troben al bosc i s'enamoren i surten del bosc i són felices per sempre més. La pel·lícula seria una comèdia romàntica amb molts acudits sobre la mort. L'eslògan seria A vegades ho trobes tot, quan ja no et queda res a perdre. La banda sonora seria de Sigur Rós.
(...)

 L'home em mira. Té a sota els ulls bosses de cansament. Penso que potser l'hauria d'abraçar. A la gent li agrada que l'abracin. Em sembla que tothom vol que l'abracin a totes hores però tothom té por i per això ningú no ho fa. Tothom s'ha d'estar assegut als llocs sense que l'abracin. Hi hauria d'haver gent pagada pel govern perquè anés als transports públics abraçant la gent. Se n'hauria de dir abraçadistes.
(...)

Els ulls li tremolen. Vull fer un pas endavant i agafar-li el cap i acostar-lo al meu. Sé que no ho faré. Sé que ens farem més alts i distants i serem adults i això serà un petit raconet de les nostres vides que s'oblidarà tret de determinats dies sota determinada llum, quan s'alci com un globus aerostàtic del mig d'un bosc inacabable."

Ben Brooks, Lolito. Traducció de Ernest Riera Arbussà. Editorial Empúries, Barcelona, 2014.

16 de junio de 2014

Bloomsday


"La pantalla formal de la escritura joyciana, hecha por igual de alusiones culturales herméticas, retorcidos retruécanos y anotaciones realistas de una precisión pictórica o fotográfica, recubre una de las visiones del mundo y la vida más alegres y sugestivas de cuantas se han concebido. Lo que la literatura de Joyce representa en la historia es una experiencia ubérrima de escritura y de vida: una experiencia cosmopolita fundada en la fricción poética de la monogamia del idioma materno con la poligamia de las lenguas y las culturas del mundo. La tradición de Joyce se remonta al origen de la cultura y recorre toda la tumultuosa historia humana: una literatura que exalta y festeja la comicidad y el placer de la existencia material y se ríe de la imagen de seriedad que hombres y mujeres se imponen constantemente como deber moral, ligado a un absurdo deseo de trascendencia para ellos y sus insignificantes actos." 
(Juan Francisco Ferré)
(El retrato de Joyce es de Marc Kluge)

2 de junio de 2014

Hi ho


"He tenido algunas experiencias con el amor, o creo haberlas tenido, aunque las que más me han agradado se podrían describir como "simple decencia". Traté bien a alguien por un tiempo breve, o quizá por un tiempo tremendamente largo, y esa persona me trató bien a su vez. El amor no tenía nada que ver.
Además: no puedo distinguir entre el amor que siento por la gente y el amor que siento por la gente y el añor que siento por los perros.
Cuando era niño, y no estaba mirando comediantes en el cine o escuchando comediantes por la radio, pasaba mucho tiempo revolcándome en la alfombra con perros que brindaban su afecto sin el menor sentido crítico.
Todavía lo hago a menudo. Los perros se cansan mucho antes que yo, y se sienten confundidos e incómodos. Yo podría seguir para siempre.
Hi ho
*
Una vez, al cumplir veintiún años, uno de mis tres hijos adoptivos, que estaba por viajar al bosque tropical amazónico con el Cuerpo de Paz, me dijo:
- Nunca me has abrazado.
Así que lo abracé. Nos abrazamos. Fue muy agradable. Fue como revolcarme en la alfombra con un gran danés que teníamos.
*
El amor está donde lo encuentras. Creo que es una necesidad ir a buscarlo, y creo que a menudo puede ser venenoso.
Ojalá la gente que convencionalmente debería amarse se dijera, en medio de una pelea: "Por favor, un poco menos de amor y un poco más de simple decencia".
Mi experiencia más larga con la simple decencia ha sido con mi hermano mayor, mi único hermano, Bernard, que es un científico que se dedica al estudio de la atmósfera y ejerce en la Universidad Estatal de Nueva York, en Albany.
Es viudo, y cría a dos hijos pequeños por su cuenta. Lo hace bien. También tiene tres hijos grandes. 
Al nacer, nos dieron mentes muy diferentes. Bernard nunca podría ser escritor. Yo nunca podría ser científico. Y, como nos ganamos la vida con la mente, solemos considerarla un instrumento, algo separado de nuestra conciencia, de nuestro yo central.
*
Nos hemos abrazado tres o cuatro veces. En los cumpleaños, probablemente, y con torpeza. Nunca nos hemos abrazado en momentos de pesadumbre.
*
Al menos, las mentes que nos han dado disfrutan del mismo tipo de humor: Mark Twain, Laurel y Hardy.
Además, son igualmente desordenadas.
(...)
Mi padre le hablaba de algo que había leído en una revista el día anterior. Parecía que los científicos de la República Popular China estaban experimentando para empequeñecer a los seres humanos, así no tendrían que comer tanto ni usar ropa tan grande.

Mi madre miraba el fuego. Mi padre tuvo que contarle dos veces ese rumor sobre los chinos. La segunda vez, ella replicó lánguidamente que suponía que los chinos podían lograr cualquier cosa que se propusieran."

Kurt Vonnegut, Payasadas. Traducción de Carlos Gardini, La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2014.

23 de mayo de 2014

Louie ha vuelto

Y en plena forma...

"I mean, can I just say it? I'm fat. It sucks to be a fat girl. Can people just let me say it? It sucks. It really sucks. And I'm going to go ahead and say it. It's your fault."


8 de mayo de 2014

El mar interior, Philip Hoare



"Lejos, en el centro de la ciudad, el reloj de un campanario da la hora. Dentro de la casa las cosas se mueven y caen. Los listones del suelo crujen como los de un barco. La casa reacciona al descenso de calor y se queda dormida. Yo yazgo en mi estrecha cama, escuchando el sonido de la oscuridad. Un rumor difuso llega desde los muelles, lugares impíos abiertos las veinticuatro horas en los que las negras aguas rezuman restos de sodio. Apago la luz de la mesita de noche y oigo a alguien llamándome por mi nombre, como si la noche no quisiera dejarme tranquilo. El tiempo que antes pasaba bebiendo y bailando y drogándome está ocupado ahora por un embriagador vacío. De madrugada me parece que hay algún animal agitándose en alguna de las habitaciones, quizá un osezno al que acicalan a lametazos. Y a veces me despierto muy temprano y oigo a mi madre lavando los platos abajo, a pesar de que hace seis años que falleció.
La casa tiene su propia historia. Se ha enyesado, ampliado y reducido, creciendo y menguando con la moda como si fuera la altura de la falda de una mujer. El jardín donde yo holgazaneaba siendo joven leyendo "El Rey Lear" una tarde de verano (aunque hubiera preferido estar escuchando "Ziggy Stardust" en mi radiocasete), hace tiempo que ha sido ocupado por las hierbas. En algún punto oculto en lo más profundo de los matorrales está la valla de tela metálica que delimita la parcela y que colocó el promotor que dividió estre brezal en la década de 1920. Si la edad de un seto se puede deducir del número de especies que viven en un tramo determinado, también se puede fechar una calle por el estilo y los detalles de sus casas. En otros tiempos la casa estaba más vacía: fuegos abiertos de carbón en lugar de calefacción central, un géiser de agua caliente que cobraba vida sobre la vieja bañera esmaltada con una desnuda estufa eléctrica colgada peligrosamente encima. No había teléfono, ni moqueta a medida, ni cristales dobles: los niños pasaban más tiempo en la calle."

Philip Hoare, El mar interior. Traducción de Joan Eloi Roca. Ático de los Libros, Barcelona, 2013

7 de mayo de 2014

El mundo dividido en tres partes


"Uno podría decir que el mundo se divide en tres partes: 1) aquello de lo cual no queremos tener fotos; 2) aquello de lo que podríamos tener fotos, pero no tenemos; y 3) aquello de lo que tenemos fotos. En mi caso Bjork integraría el segundo grupo, que de todos modos resulta siempre el grupo más numeroso."

Sergio Chejfec, Modo linterna (Editorial Candaya, 2014)

30 de abril de 2014

Mayo

"Cuando salgo a la calle silbando alegremente
--el pitillo en los labios, el alma disponible--
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?"


Gabriel Celaya, "Momentos felices" (De De claro en claro, 1956). Pueden leer el poema completo en esta entrada del muy recomendable blog Desde la ciudad sin cines.

2 de abril de 2014

La literatura según Javier Tomeo

"La literatura puede ser una forma de protesta contra una situación. Primero llegan los poetas y luego los que luchan con los manos. Siempre ha sido así.  Una misión del escritor es señalar imperfecciones, otra es la de deleitar simplemente".

13 de marzo de 2014

Boys are losing their faith...

)



The Go Find, Brand New Love

En el momento de escribir

"En el momento de escribir, es fácil observar en mí una gran concentración de fuerzas únicamente al servicio de la literatura. 
Cuando se hizo evidente en mi organismo que la literatura era la posibilidad más productiva de mi ser, todo se encaminó en esa dirección, y dejo vacías aquellas aptitudes que correspondían a las alegrías del sexo, de la comida, de la bebida, de la reflexión filosófica y sobre todo de la música. Me atrofié en todas esas direcciones. Esto era necesario, porque la suma total de mis fuerzas era tan escasa que aún todas reunidas no alcanzaban ni a medias a satisfacer las exigencias de mis propósitos literarios."
 
Franz Kafka, Diarios, 3 de enero de 1912

3 de febrero de 2014

14, Jean Echenoz


"Però aquesta guerra no es deixa així com així. La situació és senzilla, no hi ha escapatòria: els enemics, al davant, els rats i els polls, a sobre, i, al darrere, els gendarmes. Atès que la única solució és deixar de ser útil, evidentment tothom espera una bona ferida a falta de res millor, una ferida que s'acaba desitjant, una que (com en el cas de l'Anthime) garanteixi el retorn a casa, però el problema és que no depèn d'un mateix. Aquesta ferida salvadora, n'hi va haver que van intentar administrar-se-la tots sols sense que es notés gaire, disparant-se una bala a la mà, per exemple, però en general no van sortir-se'n: els van acorralar, jutjar i finalment afusellar per traïció. Afusellat pels teus en comptes d'asfixiat, carbonitzat, destroçat pels gasos, els llançaflames o els obusos dels altres, podia ser una opció. Però també n'havien que s'afusellaven tot sols, dit gros del peu al gallet i canó a la boca, una manera com una altra d'anar-se'n, podia ser una segona opció."

Jean Echenoz, 14. Traducció d'Anna Casassas. Raig Verd Editorial, Barcelona, 2013.

RIP Philip Seymour Hoffman