Ya ha comenzado agosto y ya empiezo a rendir cuentas de mis lecturas tal y como, de alguna manera, me había comprometido ayer.
Aunque previamente, y si se me permite la anécdota, ninguno de los libros que en esa entrada comentaba que me había propuesto leer figura en la heterogénea selección que ha hecho El Periódico (creo que, por el momento, sólo es accesible vía web para suscriptores de pago) de 23 títulos para el verano. He leído uno de la lista, como No soy Sidney Poitier, regalo de O por mi cumpleaños...
(por cierto, el traductor automático del programa considera que "Sidney" es incorrecto y me ofrece como alternativa, "disidente", ahí lo dejo).
Ahora sí, ya puedo comentar que ayer, disfrutando del tiempo libre mientras esperaba que pasara el técnico para cobrarme la factura por haber arreglado el día anterior el termo de agua caliente, pude acabar El ejército furioso, de Fred Vargas.
Hacia tiempo - varios años - que ya no leía a la autora negrocriminal francesa y estaba, en cierto modo y por decirlo de una manera un tanto cursi, bastante ilusionado por reencontrarme con su criatura, el comisario Adamsberg, al que en el transcurso que llevaba sin saber de él, le ha "aparecido" un hijo de veintipico años, aunque continua resolviendo casos gracias a una intuición que su cuerpo somatiza en diversos síntomas físicos, como bolas de electricidad en la nuca. Tal vez la memoria me traicione, pero creo que en esta novela abundan más los diálogos y la narración, no sólo por esta causa, parece más escueta, más cinematográfica, con un protagonismo más repartido entre el personal, tan o más excéntrico que él, al servicio de Adamsberg - entre los cuales destaca la rivalidad entre Danglard y Veyranc - y el resto de personajes, es decir, los sospechosos de haber cometido los hechos criminales.
Como ya indiqué ayer, lo que más me ha gustado ha sido la conexión entre tres intrigas - una de las cuales, por cierto, queda sin solucionar (o al menos sin castigo) - lo que induce a que el libro se lea, como suele decirse, "de un tirón". Lo que menos, como me suele ocurrir con este género, la resolución, que es algo alargada - incurre en la moda, tan socorrida en el último cine de género, del falso final -, además de la ya habitual trampa de recurrir a información adicional que se ha escamoteado hasta justo ese momento al lector.
Ya he comentado en el párrafo anterior que uno de los crímenes que Adamsberg y los suyos han de resolver queda sin castigo aunque, bien mirado, tampoco parece deducirse que los responsables de los otros dos vayan a ser castigados por ellos, aunque por variadas razones. Extenderme en ellas haría que me viera obligado a ofrecer detalles que creo que perjudicarían al lector interesado habida cuenta, además, de que es precisamente la evolución de la(s) intriga(s) - que no, insisto, su desvelamiento - el aspecto que considero más positivo de una obra que, por lo demás, bien puede merecer una posible lectura.
Ayer también comencé pues con otro volumen, El anarquista que se llamaba como yo, de Pablo Martín Sánchez. He leído la introducción y el primer capítulo. Pese a su extensión pienso que es un libro que puedo leer con cierta comodidad y puedo simultanear con otras lecturas, también apuntadas ayer, como Leyner o Foster Wallace. Me ha sorprendido, en comparación con su primer libro, FrICCIONES, la apuesta, por lo poco que he leído, por una literatura algo más convencional. La acción se despliega temporalmente en dos planos: la biografía desde su nacimiento - literalmente -del personaje principal y las andanzas de éste, ya adulto, en el París de los años 20. Abundan, en las pocas páginas que he leído, las menciones a datos históricos que acaecen mientras se va sucediendo la narración - como la creación del Instituto Nacional de Meteorología, por ejemplo - o la inclusión, como personajes, de famosas personalidades históricas: en estas primeras páginas, Vicente Blasco Ibáñez o Ángel Pestaña, recurso bastante habitual... Veremos.
Coda: Leí FrICCIONES, gracias a esta reseña de José Luis Amores, editor de Pálido Fuego y por lo tanto de Leyner y de Foster Wallace...
Llega un grito a través del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con que compararlo.
1 de agosto de 2013
31 de julio de 2013
Leer en agosto
Para reemprender la actividad de esta bitácora he decidido, tras leer esta entrada del estupendo sitio La manía de leer, dar cuenta de las próximas lecturas que acometeré durante ese mes de agosto. Se trata, pues, de asumir el compromiso público de leer más, al menos durante las ya inminentes jornadas vacacionales:
Estoy acabando El ejército furioso, la última - por el momento - entrega de las andanzas del comisario Adamsberg, creado por Fred Vargas. Literatura del así llamado género negrocriminal, Vargas es una autora con una voz original, algo diluida en esta última obra, lo que se compensa con un potente entramado de variadas intrigas concatenadas (o tal vez no).
A continuación, he decido completar la lectura de La escoba del sistema, de David Foster Wallace, que dejé durante los primeros meses del año por falta de concentración. Y sin dejar la editorial Pálido Fuego, también he de acabar con los relatos de Mi primo, mi gastroentérologo, de Mark Leyner, libro en el que tal vez deposité demasiadas esperanzas...
Las dos anteriores obras son de mi posesión, una - la de Foster Wallace - comprada y la otra, regalada por S con motivo del día de Sant Jordi. La novela de Vargas es un préstamo de la biblioteca, así como el siguiente título de la lista: El anarquista que se llamaba como yo, de Pablo Martín Sánchez, de quien disfruté mucho su libro de relatos FrICCIONES, que aprovecho para recomendar.
De la ya mencionada lista de Bernardo Luis Munuera, rescato la posibilidad de (re)leer a Samuel Beckett, de quien me atrevo a afirmar que poseo bastante de lo que se ha publicado de él en castellano. Tal vez llegue el momento de hacer un catálogo de lecturas beckettianas, algo que se extenderá más allá de agosto, posiblemente hasta el otoño, periodo para el que también me reservo leer en paralelo la monumental biografía de Cronin, Samuel Beckett, el último modernista.
También siguiendo la recomendación de Munuera, me he descargado gratuitamente The Craft of Fiction de Percy Lubbock, por aquello de leer en inglés. Aunque en este caso, tendrá que esperar a que acabe las austerianas The New York Trilogy y Winter Journal.
Seguiremos informando. Feliz verano
Estoy acabando El ejército furioso, la última - por el momento - entrega de las andanzas del comisario Adamsberg, creado por Fred Vargas. Literatura del así llamado género negrocriminal, Vargas es una autora con una voz original, algo diluida en esta última obra, lo que se compensa con un potente entramado de variadas intrigas concatenadas (o tal vez no).
A continuación, he decido completar la lectura de La escoba del sistema, de David Foster Wallace, que dejé durante los primeros meses del año por falta de concentración. Y sin dejar la editorial Pálido Fuego, también he de acabar con los relatos de Mi primo, mi gastroentérologo, de Mark Leyner, libro en el que tal vez deposité demasiadas esperanzas...
Las dos anteriores obras son de mi posesión, una - la de Foster Wallace - comprada y la otra, regalada por S con motivo del día de Sant Jordi. La novela de Vargas es un préstamo de la biblioteca, así como el siguiente título de la lista: El anarquista que se llamaba como yo, de Pablo Martín Sánchez, de quien disfruté mucho su libro de relatos FrICCIONES, que aprovecho para recomendar.
De la ya mencionada lista de Bernardo Luis Munuera, rescato la posibilidad de (re)leer a Samuel Beckett, de quien me atrevo a afirmar que poseo bastante de lo que se ha publicado de él en castellano. Tal vez llegue el momento de hacer un catálogo de lecturas beckettianas, algo que se extenderá más allá de agosto, posiblemente hasta el otoño, periodo para el que también me reservo leer en paralelo la monumental biografía de Cronin, Samuel Beckett, el último modernista.
También siguiendo la recomendación de Munuera, me he descargado gratuitamente The Craft of Fiction de Percy Lubbock, por aquello de leer en inglés. Aunque en este caso, tendrá que esperar a que acabe las austerianas The New York Trilogy y Winter Journal.
Seguiremos informando. Feliz verano
7 de marzo de 2013
Kevin Powers, Los pájaros amarillos
"Pensé en la guerra de mi abuelo, una guerra con metas y objetivos. Pensé que, por la mañana, marcharíamos por las llanuras del este ante un sol que seguiría bajo el horizonte. Pensé que volveríamos a una ciudad por la que todos los años se libraba la misma batalla; una lenta y sangrienta procesión de otoño para señalar el cambio de estaciones.
Los expulsaríamos de allí. Siempre los expulsábamos. Los mataríamos. Ellos nos dispararían, nos destrozarían las extremidades y correrían por las colinas y los cauces secos, de vuelta a los pueblos polvorientos y a los callejones. Luego, regresarían y nosotros volveríamos a saludarles cuando tomaran el té apoyados en farolas y protegidos del sol bajo toldos verdes, delante de sus tiendas. Y cuando patrulláramos las calles, lanzaríamos caramelos a sus hijos, con los que tendríamos que luchar años más tarde, en otoño."
(página 83)
Kevin Powers, Los pájaros amarillos, traducción de Jesús Gómez Gutiérrez. Editorial Sexto Piso, Barcelona, 2012.
Una historia terrible, desoladora
La de Richard Frenkel, niño judío de poco más de dos años, que fue llevado completamente solo a Auschwitz.
1 de marzo de 2013
El cine es como el fútbol
"El cine es como el fútbol: nadie duda en dar su opinión, en decir que es formidable o asqueroso. El cine es un arte mutante, que viene al final de algo, que es un signo de algo. Por esta razón el último capítulo de Histoire(s) du cinéma se titula "Los signos entre nosotros". Ahora todo el mundo puede decir: "Yo hago cine". Y la prensa añade por escrito: "Con las pequeñas cámaras digitales, todo el mundo puede llegar a ser cineasta". Pues bien, llegad a serlo, amigos."
1 de febrero de 2013
29 de enero de 2013
4 de enero de 2013
31 de diciembre de 2012
Feliz año 2013
Y pese a todo, no podemos perder la esperanza, la ilusión. Se lo debemos a nuestros padres, pero sobre todo a nuestros hijos.
Sean ustedes muy felices el próximo año. Y gracias por estar ahí. Les dejo con una gran canción y con su animoso vídeo:
Sean ustedes muy felices el próximo año. Y gracias por estar ahí. Les dejo con una gran canción y con su animoso vídeo:
Desesperanza
De entre todas las terribles noticias con las que está finalizando el año - y no han sido pocas - una de ellas me ha desasosegado bastante, hasta el punto que aquí me hallo, escribiendo sobre la misma. Me refiero a la del joven que murió tras quedar atrapado en un contenedor de ropa usada. Estos contenedores disponen de un dispositivo antirrobo que hace que las personas que tratan de sustraer prendas de su interior queden atrapadas por el tronco, provocando la muerte por asfixia. La noticia indica que ya ha habido otras muertes. Tuvo que ser una muerte atroz. Pero lo peor de todo es que, tal vez, este joven - magrebí, añade la noticia - supongo que trataría de buscar prendas para abrigarse él mismo o, tal vez, para malvender... Tal vez, conociera los riesgos que corría y aún así ya se sabe que quien nada tiene que perder, está dispuesto a todo...
Lo cierto es que, pensando en la desesperada situación de este joven, cuán ridículos resultan ahora nuestras inquietudes, anhelos y deseos para este nuevo año que se aproxima y que algunos, en las inevitables, agobiantes, y estereotipadas felicitaciones que se envían por correo electrónico o por la mensajería del teléfono móvil, ya obvian pasando a depositar sus esperanzas en el 2014, abstrayéndose vanamente del hecho de que hasta entonces, habremos de pasar 365 días con sus respectivas noches que, para mucha gente, se pueden hacer muy largas.
Y aun así nos empeñaremos en llevar una vida feliz que, como dijo Cicerón, nadie puede tener a menos que viva de manera honrada, sabia y justa.
28 de diciembre de 2012
29 de noviembre de 2012
24 de octubre de 2012
Octubre
Pensaba: "Octubre es la estación del regreso, el tiempo de anhelar todo lo perdido, incluso los amores perdidos. Las bocas de los jóvenes están secas y amargas a causa del deseo: sus corazones, nuestros corazones, fueron heridos con las espinas de la primavera; con las espinas de abril, cruel y florido".
Pensaba: "La primavera no tiene lenguaje, sólo un grito. Aun así, más cruel que abril es la serpiente del tiempo".
Octubre es la temporada del regreso: hasta el pueblo parece renacer. La corriente de la vida está en todo su esplendor nuevamente, regresan los atuendos a la moda y los negocios fáciles, y los cuerpos de los pobres quedan a salvo del calor y la extenuación. La miseria y el terrible bochorno del verano caen en el olvido, como caen en el olvido el recuerdo de los tejados calientes y las paredes húmedas, el infierno del sudor y del esfuerzo, la preocupación sin esperanza, el limbo de caras grasientas y pálidas. Ahora, la felicidad y la esperanza renacen de nuevo en los corazones de millones de hombres; la gente respira de nuevo el aire con apetito, los movimientos están llenos de vida y energía.
Aunque la marca del sufrimiento veraniego aún se puede leer en sus pieles, pues hay algo famélico y pasivo en sus ojos cansados, vemos en cada mirada un poco de esperanza, casi infantil por repleta de expectativas.
Todas las cosas en la tierra se dirigen a casa en octubre: los marineros al mar, los viajeros a sus trenes, los cazadores al campo y a la hondonada, el amante al amor abandonado: todas las cosas vivientes sobre la faz de la tierra regresa, regresan.
Thomas Wolfe, Una puerta que nunca encontré. Traducción de Juan Sebastián Cárdenas. Editorial Periférica, 2012.
16 de agosto de 2012
15 de agosto de 2012
Homenaje a Chris Marker (1921 - 2012)
“Me hubiera gustado vivir una época más pacífica para dedicarme a filmar lo que realmente prefiero, chicas y gatos”. Chris Marker
Recomiendo leer el artículo que Mercedes Álvarez le dedicó, y que sirvió al diario en el que apareció escrito para paliar el desangelado obituario que tributaron al desaparecido artista francés...
2 de agosto de 2012
Las mejores películas de la historia del cine. Una lista. Una reflexión
Como cada diez años, desde que
iniciara la tradición en 1952, la revista britànica Sight & Sound ha hecho
pública la lista de las diez, en realidad cincuenta, mejores películas de lahistoria del cine. La primera lista la encabezaba la película Ladrón de bicicletas, de Vittorio de
Sica. Desde entonces, fue desbancada por Ciudadano
Kane, de Orson Welles. Hasta este año, en el que, como anticipaba la yadesvelada portada del número correspondiente al mes de septiembre – que se pone
a la venta esta misma semana - de la mencionada publicación, ha sido desalojada
de tan ilustre posición por una película de Alfred Hitchcock: Vertigo.
A continuación reproduzco la
lista de las consideradas, por un panel de 846 críticos, programadores,
académicos y distribuidores (de los 1.000 seleccionados por la revista) internacionales,
como las 50 mejores películas de la historia del cine. Mantengo el formato que
aparece en su web, manteniendo los títulos tal cual aparecen (en ocasiones
traducidos al inglés, otros manteniendo su título original, de todas formas
creo que todos son bastante identificables) en la web de la revista, con el
nombre del realizador en cursiva y el año de realización. No he incluido el
número de votos. Después de la lista una breve y apresurada reflexión al
respecto.
1. Vertigo, Alfred
Hitchcock, 1958
2. Citizen Kane, Orson
Welles, 1941
3. Tokyo Story, Ozu Yasujiro, 1953
4. La Règle du jeu, Jean
Renoir, 1939
5. Sunrise: A Song of Two Humans,
FW Murnau, 1927
6. 2001: A Space Odyssey,
Stanley Kubrick, 1968
7. The Searchers, John
Ford, 1956
8. Man with a Movie Camera,
Dziga Vertov, 1939
9. The Passion of Joan of Arc,
Carl Dreyer, 1927
10. 8½, Federico Fellini,
1963
11. Battleship Potemkin, Sergei
Eisenstein, 1925
12. L’Atalante, Jean Vigo,
1934
13. Breathless, Jean-Luc
Godard, 1960
14. Apocalypse Now, Francis
Ford Coppola, 1979
15. Late Spring, Ozu
Yasujiro, 1949
16. Au hasard Balthazar, Robert
Bresson, 1966
17= Seven Samurai, Kurosawa
Akira, 1954
17= Persona, Ingmar
Bergman, 1966
19. Mirror, Andrei
Tarkovsky, 1974
20. Singin’ in the Rain, Stanley
Donen & Gene Kelly, 1951
21=L’avventura,
Michelangelo Antonioni, 1960
21.=Le Mépris,
Jean-Luc Godard, 1963
21= The Godfather, Francis
Ford Coppola, 1972
24= Ordet, Carl Dreyer,
1955
24= In the Mood for Love,
Wong Kar-Wai, 2000
26= Rashomon, Kurosawa
Akira, 1950
26= Andrei Rublev, Andrei
Tarkovsky, 1966
28. Mulholland Dr. David
Lynch, 2001
29= Stalker, Andrei
Tarkovsky, 1979
29= Shoah, Claude Lanzmann,
1985
31= The Godfather Part II,
Francis Ford Coppola, 974
31= Taxi Driver, Martin
Scorsese, 1976
33. Bicycle Thieves, Vittoria
De Sica, 1948
34. The General, Buster
Keaton & Clyde Bruckman, 1926
35= Metropolis, Fritz Lang,
1927
35= Psycho, Alfred
Hitchcock, 1960
35= Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce
1080 Bruxelles, Chantal Akerman, 1975
35= Sátántangó, Béla Tarr,
1994
39= The 400 Blows, François
Truffaut, 1959
39= La dolce vita, Federico
Fellini, 1960
41. Journey to Italy, Roberto
Rossellini, 1954
42= Pather Panchali, Satyajit
Ray, 1955
42= Some Like It Hot, Billy
Wilder, 1959
42= Gertrud, Carl Dreyer,
1964
42= Pierrot le fou, Jean-Luc
Godard, 1965
42= Play Time, Jacques
Tati, 1967
42= Close-Up, Abbas
Kiarostami, 1990
48= The Battle of Algiers,
Gillo Pontecorvo, 1966
48= Histoire(s) du cinéma,
Jean-Luc Godard, 1998
50= City Lights, Charlie
Chaplin, 1931
50= Ugetsu monogatari, Mizoguchi
Kenji, 1953
50= La Jetée, Chris
Marker, 1962
En su
votación de 1962, Eric Rohmer, entonces al frente de Cahiers du Cinéma, explicaba
que sus diez películas escogidas lo eran en función de que él consideraba que
podían dar la mejor idea de los triunfos del medio en el caso de que el cine
acabara por desaparecer. Queda claro que toda lista trata de establecer un
canon, ofrecer una serie de obras que deberían ser vistas – ya que se trata de
una lista de películas – por el aficionado al cine o por cualquier persona con
ciertas inquietudes culturales. La persistencia de algunos títulos en listas
como esta – como la mayoría de los que aparecen entre los diez primeros de esta
selección – implican la canonización de esas obras, que aunque pueden aparecer
y desaparecer de esos diez primeros puestos – como es el caso paradigmático de The Searchers, de John Ford – que son
los que acaparan más atención mediática, pero siempre aparecen en la lista más
larga de cincuenta películas. Podemos hablar de un canon establecido. Sin
embargo, la aparición entre las diez primeras obras de una película como la de
Dziga Vertov – que desplaza al canónico Potemkin
de Eisenstein como representación del cine soviético – y la inclusión de otras
como Au hasard Balthazar – la película
con la que Bresson más se acercó al espíritu de la Nouvelle Vague -, de un
documental como Shoah, de una cinta
dirigida por Akerman y de otra de Béla Tarr, de películas firmadas en la
frontera del siglo por David Lynch y Wong Kar-Wai (las más recientes de la
lista, por cierto), por Kiarostami, del póstum,o, involuntario y no por ello
menos merecido homenaje a Chris Marker y, finalmente la numerosa representación
de Godard que cierra un proyecto tan inclasificable como Histoire(s) de cinéma nos demuestra la emergencia de un nuevo canon
que vendría a simbolizar a su vez la considerada nueva cinefilia, ese fenómeno
de nuestro siglo que las tecnologías de la información y comunicación han
facilitado. Se trata de un movimiento (si puede llamarse así) que, en contra de
lo que podrían pensarse, privilegian antes la exigencia de las propuestas
fílmicas que no la gratificación intelectual como explican tanto las presencias
ya expuestas como las ausencias.
1 de agosto de 2012
I wish I knew, Jia Zhang-Ke (2010)
El título
internacional de la última película del autor de Still Life proviene de una canción de un
musical de 1945, Diamond
Horseshoe, que se escucha en este documental durante un baile de
jubilados. El título original chino se cambió del previsto Shanghai
Chuanqui ("leyendas de Shanghai") - cabe hace notar que se trata de
un encargo de la Exposición Universal de Shanghai - a Haishang Chuanqui
("leyendas del mar"). Tal vez el cambio se deba a que, aunque
evidentemente estamos ante un retrato de Shanghai, también hay testimonios que
provienen de Hong Kong y Taiwan, a donde fue a parar el éxodo provocado por la
liberación de la ciudad por parte del Partido Comunista Chino en 1949.
La
película se articula pues en base a esos testimonios, ofreciendo un recorrido
histórico de la ciudad desde su apertura al comercio en el siglo XIX hasta la
actualidad, pasando por la ya mencionada liberación de la ciudad , la posterior
revolución cultural y la reforma económica. La intención declarada del cineasta
es "acceder a los detalles de la historia a través de la cinematografía:
es duro dotar de un sentido a la historia sin detalles, especialmente las
emociones y experiencias en las circunstancias históricas... Me preocupa lo que
está oculto detrás de los términos abstractos, los detalles de la vida diaria
influenciada por hechos políticos y olvidados en el tiempo." Pese a estas
declaraciones que no delatan un exceso de originalidad, lo cierto es que Jia escapa, afortunadamente, del
conformismo añadiendo referencias cinematográficas, como un film claramente
propagandístico de Wang Bing, de 1959, sobre la liberación de la ciudad, la
visita a China de Antonioni - Chung Kuo – Cina - o ejemplos más recientes como Flowers of Shanghai,
dirigida en 1999 por Hou Hsiao-Hsien, que es uno de los dieciocho entrevistados
de la cinta - su entrevista en un tren es un bello momento, que puede
interpretarse además como un homenahe -. Además están los paseos de Zhao Tao,
habitual cómplice - además de esposa - más que mera actriz del director,
por la Shanghai actual.
Lamentablemente,
serían necesarios más conocimientos históricos sobre China para poder entender
ciertas claves que encierran algunas frases de los entrevistados así como
cierta simbología. Aunque si que podemos apreciar en los testimonios más
actuales, el de un par de triunfadores - uno en la bolsa y otro en la
literatura y en las carreras automovilísticas (literalmente, en ambos campos)
-, la ironía característica de su autor. Es tan bello como inquietante el
retrato de las obras de la mencionada Exposición Universal y también es
reconocible la firma de Jia en el contraste entre las
edificaciones nuevas y el estado ruinoso o en proceso de demolición de otros.
El futuro se escribe en el presente sobre los rastros del pasado que, se diría,
pretenden resisitir a su definitiva desaparición.
Algo
parecido a lo que ocurre con la memoria de las personas, con esos recuerdos
obsesivos que anteceden incluso al propio nacimiento, como el testimonio de la
hija que no llegó a conocer a su padre, fusilado pocos días antes de nacer ella
y no puede contener la emoción mientras habla de las fotografías - lo único que
conoció de su padre - de su juicio y ejecución. Pero también es conmovedora la
historia que fríamente relata el hijo de una antigua actriz, quien
fue empujada al suicidio en la Revolución Cultural, proceso que también se
ensañó con supropia hija - y hermana del entrevistado -, también perseguida
políticamente quien trató de huir embarazada a Hong Kong y a quien el régimen
atrapó, dando en adopción posteriormente a la criatura que nació.
Precisamente,
hay quien encuentra
en el "papel" de Zhao Tao a esa niña que regresa a la ciudad de
su madre. Hay otra opinión - que personalmente encuentro más
atrayente - según la cual, y como en El cielo
sobre Berlín, de Wenders,
este impasible, pasivo personaje no sería sino la encarnación del "Ángel de la Historia" de Walter
Benjamin: "Su cara está vuelta hacie el pasado. En lo que para
nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe
única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El
ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedezado.
Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan
fuerte que el ángel no puede plegarlas... Esta tempestad lo arrastra
irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el
cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo."
Sin duda
una bella y apropiada metáfora, aunque quizás, no estemos sino ante un personaje
cuyo misterio es imposible de desentrañar, igual que de imposible resulta
retratar una ciudad como Shanghai. Jia Zhang-ke lo intenta, y aunque no es su mejor
película, como mínimo consigue que ese misterio nos parezca - pese a algún
altibajo - interesante.
Post-Scriptum:
La canción que da título - internacional - a la película:
10 de julio de 2012
Elle a passé tant d'heures sous les sunlights
Clip de la película de Philippe Garrel, Elle a passé tant d'heures sous les sunlights (1985), que interpretaban Mireille Perrier y Lou Castel. El fondo sonoro es la versión de Nico - que fue compañera del cineasta - de 'All Tomorrow's Parties'.
La culpa de este arrebato nostágico es de este texto.
9 de julio de 2012
El regreso de Cristina Lliso
Cristina Lliso, Si alguna vez. GASA - Warner
Y ya las primeras notas del primer corte – “No viajas sola”-, excelente elección como apertura, nos afirman que estamos ante un gozoso –no exento, inevitablemente, de cierto hálito melancólico – reencuentro, que se ve reforzado en otras piezas como “En otro mundo”, “Hola amor” o “Mirar la luna”, contando todas ellas con una ajustada producción de un antiguo compañero de fatigas como Suso Saiz, además de la más puntual – en alguna letra – de su compañero Alfonso Pérez, otro Esclarecido.
Como si no hubiera pasado el tiempo, y de manera discreta como acostumbraba, no cabe duda que Cristina Lliso volverá a ocupar un espacio en las estanterías de cualquier aficionado a la música. Con lo que respecta alposible misterio de su inactividad, tal vez el cierre del disco, “Viernes”, pueda ofrecer alguna pista: tal vez todo este tiempo transcurrido no haya dejado de ser un larga sucesión de viernes, ese día que para la mayoría significa el fin de la rutina y el comienzo de un efímero paréntesis que tratade aprovecharse lo mejor posible. En definitiva, y tal y como escuchamos en otro tema, “Otro día”: “el paso del tiempo, ese gran enemigo, ese gran aliado”.
23 de abril de 2012
10 de abril de 2012
No todo van a ser malas noticias...
Desde hoy podemos escuchar el nuevo disco de M. Ward, A Wasteland Companion, muy apropiadamente publicado en abril, el mes más cruel...
8 de abril de 2012
Take Shelter (I)
Tráiler 'Take Shelter' from AVALON on Vimeo.
“Lo que le pasa a Curtis es lo mismo que nos ocurre con los desastres naturales y la crisis económica. Son cosas que no podemos controlar, pero que nos estresan” (Jeff Nichols)
23 de marzo de 2012
Descanse en paz Tonino Guerra
Andrei Tarkovski, Michelangelo Antonioni y Tonino GuerraYo si pienso en la muerte me muero de miedo porque al morir se dejan demasiadas cosas que después ya no vuelves a ver nunca más: los amigos, los parientes, los árboles del paseo que tienen ese olor y toda la gente que has visto aunque sea una sola vez.
Tonino Guerra
16 de febrero de 2012
Primer regalo de cumpleaños
1 de febrero de 2012
Mejores discos 2011: 1. David Kilgour and the Heavy Eights, Left by Soft

A Break in the Weather, canción extraída del disco Left by Soft, de David Kilgour and the Heavy Eights (Arch Hill Recordings).
24 de enero de 2012
22 de enero de 2012
Primeras lecturas del año: Una novela francesa, de Frédéric Beigbeder

"(...)Una mañana, lo recuerdo con toda nitidez, me di cuenta de que había crecido, que durante el día salía sólo para abastecerme para la noche,que era adulto antes de ser mayor. Mi infancia se detiene aquella mañana. Fui un adulto en un cuerpo de niño, hasta que de pronto, un buen día, me convertí en un niño en un cuerpo de adulto. La única diferencia es que de niño veía a menudo ponerse el sol; de adulto a menudo lo veo salir. Los amaneceres son menos serenos que los crepúsculos. ¿Cuántos me quedan?"
"(...)Esa es la misión tanto de los soldados como de los escritores. Nosotros morimos por vosotros sin ser de los vuestros."
Una novela francesa, Frédéric Beigbeder. Traducción de Francesc Rovira. Editorial Anagrama, 2011.
"(...)Esa es la misión tanto de los soldados como de los escritores. Nosotros morimos por vosotros sin ser de los vuestros."
Una novela francesa, Frédéric Beigbeder. Traducción de Francesc Rovira. Editorial Anagrama, 2011.
31 de diciembre de 2011
29 de diciembre de 2011
Mejores discos 2011: 6. Peter Evans Quintet, Ghosts
Stardust, extraído del disco Ghosts, de Peter Evans Quintet (More is More Records).
Recomiendo leer esta reseña del disco (via el formidable blog Buscando un nombre).
15 de diciembre de 2011
13 de diciembre de 2011
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