...y coincidiendo con la opinión de Adicta al optimismo (y George Orwell) sobre el "buen libro malo". ¿Qué sería de las vacaciones sin algún libro de Grisham o de Follett, o de...?
¡A por otro año más!
Buen propósito para 2007: postear más (ojo: se trata de un propósito, no de una promesa).
Escuchando: "Une cantate de Noel", Arthur Honneger
Llega un grito a través del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con que compararlo.
4 de enero de 2007
29 de diciembre de 2006
25 de noviembre de 2006
27 de octubre de 2006
Un gran humorista

He descubierto a un gran humorista gráfico, Liniers, y su obra puede degustarse gratuitamente aquí. Que lo disfruten.
13 de octubre de 2006
Música
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.
15 de septiembre de 2006
Se me había pasado por alto...
...que el pasado día 10 de septiembre, cumplí dos años soltando el rollo. Perdonen las molestias, pues y gracias por el interés.
14 de septiembre de 2006
Un país grotesco

Aunque con retraso, merece la pena leerse la columna publicada por Javier Marías el pasado domingo en "El País Semanal": un repaso a como en España todo el mundo se ha dedicado a sentar cátedra acerca de la "salida del armario de las SS" del famoso escritor Günter Grass. Contrasta para Marías - y para un servidor - la atención que se le está dando con el escaso interés que despiertan casos mucho más cercanos e hirientes. Fíjense si no en el siguiente párrafo:
En este país grotesco, ni la derecha ni la izquierda tienen el menor interés en que se sepa la verdad, y ambas están aún dedicadas a maquillarla a su favor, cuando no a tergiversarla con desfachatez. No cuente usted lo que escribieron o hicieron Cela, Laín Entralgo, Tovar, Maravall, Ridruejo, Sánchez Mazas, D’Ors, Giménez Caballero o Foxá, porque no fue nada malo, exclama la derecha, o empezó a serlo sólo cuando se apartaron del falangismo o de la dictadura, los que lo hicieron. No cuente usted lo que escribieron o hicieron Aranguren, Haro Tecglen o Torrente Ballester, porque acabaron siendo muy “progres” y amigos nuestros, exclama la izquierda indignada, y menos aún Bergamín, que fue rojo de principio a fin. Por ambos lados la consigna es callar. Todo lo contrario que con Grass, Heidegger, Jünger o Cioran, no digamos con Drieu la Rochelle o Céline.
Escuchando: John Peel, Fabriclive.07 (Fabric). Estupenda sesión del maestro.
9 de septiembre de 2006
Live in the Earth

Sandoz es uno de los numerosos pseudónimos de Richard H. Kirk, miembro de Cabaret Voltaire, que lleva en esto de la música tres largas décadas. Con su nombre acaba de publicar dos discos - Entering Valhalla (volúmenes 1 y 2), que aún no he escuchado - y ahora aparece este Live en the earth, una nueva aproximación de Kirk al mundo del dub. La pieza inicial "Africa (Jahsay)" es el elemento clave del álbum que se va repetiendo en el resto de los ocho números que lo componen. No se hace fácil escuchar de un tirón todo un disco de dub, y gran mérito de Sandoz - o de Kirk, como prefieran - es que no se haga pesado, a lo que ayuda que la extensión tanto de los temas como del compacto en su conjunto no es demasiado larga. Sucesivas escuchas premian el disco y aumentan el aprecio por él. Dada la infinidad de proyectos de Kirk, no es descartable que aún aparezcan antes de fin de año nuevos proyectos a nombre de alguna de sus reencarnaciones. Permanezcan atentos. Por cierto, el disco lo edita Soul Jazz.
No es delito
Una juez absuelve a J.M. en el juicio al que lo llevaron distintas entidades por descargar material audiovisual de Internet, además de ofrecerlo e intercambiarlo con otros usuarios mediante chats.
Dado que siempre lo hizo sin ningún ánimo de lucro, la sentencia dice que
Siendo ello así, lo que no es cierto es que de los hechos declarados probados, se deduzca la existencia de ese dolo específico que la norma requiere, pues como es conocido, es de los actos externos y objetivos de los que hay que inferir ese elemento tan íntimo como es la intencionalidad del agente, actos que en el caso que nos ocupa aparecen en sentido negativo con meridiana claridad y que son, entre otros y fundamentalmente, la ostentosa proclamación en sus múltiples mensajes de correo enviados que su intención no es en ningún caso comercializar con el material audiovisual del que dispone sino simplemente hacerse con copias de productos que le interesan bien a través de descargas de la red o bien mediante el intercambio con otros usuarios de Internet.
En efecto, de la única prueba objetiva que se ha practicado consistente en el informe del perito Sr. Larraona Cajigas, no cabe llegar a otra conclusión: ni mediaba precio ni aparecían otras contraprestaciones que la propia de compartir entre diversos usuarios el material del que disponían. Y a juicio de esta Juzgadora ello entra en conexión con la posibilidad que el art. 31 de la Ley de Propiedad Intelectual establece de obtener copias para uso privado sin autorización del autor; sin que se pueda entender concurrente ese ánimo de obtener un beneficio ilícito. Entender lo contrario implicaría la criminalización de comportamientos socialmente admitidos y además muy extendidos en los que el fin no es en ningún caso el enriquecimiento ilícito, sino el ya reseñado de obtener copias para uso privado. Todo ello lleva a la conclusión de que en este caso no se ha producido una infracción merecedora de sanción penal.La sentencia no es firme y aún puede ser recurrida, pero es muy importante de cara a que SGAE y demás vayan capatando la idea.
Dado que siempre lo hizo sin ningún ánimo de lucro, la sentencia dice que
Siendo ello así, lo que no es cierto es que de los hechos declarados probados, se deduzca la existencia de ese dolo específico que la norma requiere, pues como es conocido, es de los actos externos y objetivos de los que hay que inferir ese elemento tan íntimo como es la intencionalidad del agente, actos que en el caso que nos ocupa aparecen en sentido negativo con meridiana claridad y que son, entre otros y fundamentalmente, la ostentosa proclamación en sus múltiples mensajes de correo enviados que su intención no es en ningún caso comercializar con el material audiovisual del que dispone sino simplemente hacerse con copias de productos que le interesan bien a través de descargas de la red o bien mediante el intercambio con otros usuarios de Internet.
En efecto, de la única prueba objetiva que se ha practicado consistente en el informe del perito Sr. Larraona Cajigas, no cabe llegar a otra conclusión: ni mediaba precio ni aparecían otras contraprestaciones que la propia de compartir entre diversos usuarios el material del que disponían. Y a juicio de esta Juzgadora ello entra en conexión con la posibilidad que el art. 31 de la Ley de Propiedad Intelectual establece de obtener copias para uso privado sin autorización del autor; sin que se pueda entender concurrente ese ánimo de obtener un beneficio ilícito. Entender lo contrario implicaría la criminalización de comportamientos socialmente admitidos y además muy extendidos en los que el fin no es en ningún caso el enriquecimiento ilícito, sino el ya reseñado de obtener copias para uso privado. Todo ello lleva a la conclusión de que en este caso no se ha producido una infracción merecedora de sanción penal.La sentencia no es firme y aún puede ser recurrida, pero es muy importante de cara a que SGAE y demás vayan capatando la idea.
Escuchando: Scritti Politti, White Bread Black Beer (Rough Trade). Pop de raigambre ochentera que suple el mero ejercicio nostálgico con inteligencia y talento.
6 de septiembre de 2006
5 de septiembre de 2006
Un libro imprescindible
Bien es cierto que no lo he leído, pero lo haré, especialmente después de leer las opiniones de Lluís Foix y Miguel Jiménez. Y cuando lo haga, publicaré mi opinión, evidentemente. Por ahora la recomendación, avalada por dos insignes firmas - quien me lea sabrá ya de mi devoción por Foix - y una editorial de trayectoria impecable.
Escuchando: Joby Talbot, Path of Miracles. Moderna música sacra.
21 de agosto de 2006
De vuelta
"El estado general de mi espíritu ha mejorado desde que soy de derechas y ya puedo decir lo que pienso."
Lo ha escrito Arcadi Espasa
Lo ha escrito Arcadi Espasa
21 de julio de 2006
Calvados y Blues
Editada por Barataria, El misterio de Mangiabarche, es la primera novela de Massimo Carlotto que leo. y me animo a leer las siguientes que componen un ciclo de cinco obras dedicadas al personaje de Buratti y a su fiel escudero Beniamino Rossini. Buratti tiene el apodo de Caimán y se destroza el hígado con Calvados - como lo hacía Maigret - y el corazón con blues, de ahí su ánimo un tanto derrotista. De la fusión entre el alcohol francés y la música negra norteamericana nace un tipo de novela negra que mezcla reflexión - encarnada por Buratti - con acción - Rossini - en su vertiente más
descarnada, de lo que es fiel testimonio el principio de la novela o un concurso sangriento de conocimientos del blues de nuestro personaje. Aunque la trama en ocasiones es confusa - a lo que no ayudan, además, ciertos errores tipográficos - se sigue bien y los dos principales personajes, además de algún otro secundario - están bien perfilados. Como ya he comentado con anterioridad, reincidiré con Carlotto a buen seguro.
20 de julio de 2006
Vacaciones
En esta ocasión la disculpa por la poca actividad de este diario no se debe al trabajo, sino a las vacaciones. Bien, a ellas y al calor que estamos sufriendo en Barcelona. Dos recomendaciones literarias que la pereza veraniega ha permitido leer: Maderos, novela policial de Ken Bruen y un inédito de Elias Canetti, Fiesta bajo las bombas.
15 de junio de 2006
Para los que no podemos vivir sin prensa.
Kiosko nos permite acceder a las portadas de dieciocho periódicos nacionales. Además, incluye las tiras cómicas. Yo soy un auténtico enamorado de los diarios impresos, a las ediciones digitales sólo les veo la gracia de la actualización inmediata.
23 de abril de 2006
Sant Jordi 2006
Estos dos libros han sido mis regalos del día de Sant Jordi, una de las pocas fechas señaladas comercialmente que trato de cumplir. Gracias a Susana, que ha sido quien ha tenido el acierto. El trabajo de Ben Ami trata de un tema de perenne actualidad, mientras que el de Lord Chesterfield se trata de una recopilación de algunas de las cartas que escribiera a su hijo, a mediados del siglo XVIII y viene precedido por un prólogo de Marc Fumaroli, que ya presentara las "Memorias de Ultratumba" que también publicara la misma editorial. La cita de Lord Chesterfield que ha hecho más fama es aquella que bien podría haberse aplicado en su momento Bill Clinton y que define el sexo de la siguiente manera: "El placer es momentáneo, la postura ridícula y el coste, exorbitante."
Escuchando: Cocteau Twins, Heaven or Las Vegas.
Con permiso de los pocos lectores, paso de poner los enlaces, que bastante tiempo me quita actualizar el blog, como para perderlo aún más buscando información por ahí. Lean los libros y escuchen el disco. Merecen la pena. Vale, los libros aún no me los he leído, pero el disco sí.
2 de abril de 2006
Respondiendo a XANA con retraso
XANA me consultó hace bastante tiempo por "El arco iris de gravedad" de Thomas Pynchon. Sólo puedo responder que la considero una obra maestra absoluta. Por lo demás, y enrojecido por la vergüenza, no dudo en recomendar para mayor información el blog de la Pynchon Community, amigos también de este rincón.
Una recomendación

Máquina de huesos es un excelente blog temático, dedicado a Tom Waits. Su responsable se puso en contacto conmigo para darme noticia de su existencia y no encuentro mejor agradecimiento que mi recomendación más entusiasta.
6 de marzo de 2006
Siempre Jünger
La obsesión de Jünger por pensar y repensar los pasos del tiempo evidencia que el cultivo de la memoria es una mirada interior sobre los sedimentos que conforman nuestra biografía. Con todo, que alguien que en su juventud militó en las filas de la subversión expresionista que estuvo en guerra contra la Modernidad se deje arrastrar, llegada la madurez, por la reflexión cuidada y el distanciamiento estilístico con el que están escritas las obras que aquí se comentan, no deja de ser bastante chocante.De este modo se demuestra que el Jünger que escribió Tempestades de acero (1919) o Fuego y sangre (1925), y que colaboró en los abruptos años veinte en revistas de corte filonazi como Standarte, Arminius o Der Vormasch, fue templando su efervescencia juvenil. La sustituyó por una introspección sutil que hizo posible que se decantara hacia una senda de ensimismamiento esteticista y aristocrático cuyos pasos fueron dados progresivamente a lo largo de la década de los treinta, siguiendo para ello un itinerario que comenzó con Carta siciliana al hombre de la luna (1930), Sobre el dolor (1934), Viaje Atlántico (1938), la segunda versión de El corazón aventurero (1939) y Sobre los acantilados de mármol (1939).La razón de ello hay que buscarla en la reflexión que el propio Jünger plantea sobre la relación del arte con el poder, llegando a la conclusión, tal y como sostiene en El autor y la escritura (1984), de que «es una cuestión de vida o muerte para el espíritu creador»; de ahí que pusiera tierra de por medio entre el poder y él cuando se produjo el triunfo hitleriano, alejándose de la vida pública para refugiarse en la escritura.
Consciente de que desde la Guerra del 14 la arquitectura que sostiene la realidad estaba perdida para cualquier ejercicio de voluntad de poder individual, el héroe bélico de su juventud decidió plegar sus velas violentas y buscó un fondeadero en el que guarecerse de la catástrofe que impuso a partir de entonces un «Espíritu del Tiempo» dedicado a esquilmar las escasas reservas espirituales que subsisten en un mundo devorado por la Técnica y el nihilismo. De este modo, Jünger sustituye la dimensión exterior de la aventura por otra de factura y tensión interiores. Ser fiel a la primera era todavía posible a finales del XIX, tal y como evidenciaron con distinta fortuna Rimbaud o Burton. Sin embargo, después del desgarrón emocional y la sangría de vitalidad excelente que supusieron las trincheras y el gas mostaza, el romanticismo aventurero se convirtió en un imposible.En este sentido, el texto con el que comienza Esgrafiados es una pieza determinante dentro de esta transmutación biográfica de Jünger. La Carta siciliana al hombre de la luna, escrita en 1930, es un sismógrafo acerca de sus decisiones estilísticas y personales. Estamos ante una búsqueda apolínea de significación espiritual al margen del «tempo»: una apertura de su escritura hacia un territorio meta-geográfico cartografiado mediante una mirada estereoscópica que trata de pasar de puntillas, desdoblada, sobre la realidad nacida con el siglo XX.
Luz y sombras. Producto directo de este esfuerzo son sus diarios que, con el título de Radiaciones, comienzan poco antes de que se desencadene otra guerra mundial, en la primavera de 1939. Por tales «radiaciones», explica Jünger, hay que entender las impresiones que dejaron en su memoria el fino enrejado de luz y sombras que el mundo y sus objetos proyectaron sobre ella; en concreto: la experiencia que tuvo para él la invasión alemana de Francia en 1940, los primeros años de su ocupación y el surgimiento de una oposición militar que, de la náusea inicial, adquirió la fórmula final de una conspiración antihitleriana de la que el propio Jünger fue una pieza fundamental.Reedición de la magnífica traducción hecha por Andrés Sánchez Pascual en 1989, la publicación de Radiaciones responde al esfuerzo de la editorial Tusquets de seguir manteniendo en la primera línea de los anaqueles de nuestras librerías la obra de un autor excepcional que, a pesar de sus contradicciones e inquietantes ambigüedades, va demostrándose cada vez más sugerente y fructífero en sus análisis según pasan los años. De ahí el acierto de publicar Esgrafiados (1960), hasta ahora inéditos, ya que estamos ante una reflexión en forma de «grafitis» con vocación intemporal sobre las cicatrices que tensan el mundo y la cotidianidad de los hombres que lo habitan.El valor de esta obra radica en que de sus páginas emerge, a pesar de los años, un Jünger que es capaz de desplegar un vivo aroma dionisiaco que evoca el estilo de los imperecederos fragmentos de su admirado Nietzsche. Como cuando dice que la vida es «una preparación para cosas que jamás se harán en la vida. Es la caza de lo imposible? Las obras y los hechos se nos caen como pétalos. Con el tiempo salen volando igual que sueños, pero lo que de esta forma concebíamos en lo absoluto, se hace evidente ahora en el corazón del fruto, en la cicatriz».
Consciente de que desde la Guerra del 14 la arquitectura que sostiene la realidad estaba perdida para cualquier ejercicio de voluntad de poder individual, el héroe bélico de su juventud decidió plegar sus velas violentas y buscó un fondeadero en el que guarecerse de la catástrofe que impuso a partir de entonces un «Espíritu del Tiempo» dedicado a esquilmar las escasas reservas espirituales que subsisten en un mundo devorado por la Técnica y el nihilismo. De este modo, Jünger sustituye la dimensión exterior de la aventura por otra de factura y tensión interiores. Ser fiel a la primera era todavía posible a finales del XIX, tal y como evidenciaron con distinta fortuna Rimbaud o Burton. Sin embargo, después del desgarrón emocional y la sangría de vitalidad excelente que supusieron las trincheras y el gas mostaza, el romanticismo aventurero se convirtió en un imposible.En este sentido, el texto con el que comienza Esgrafiados es una pieza determinante dentro de esta transmutación biográfica de Jünger. La Carta siciliana al hombre de la luna, escrita en 1930, es un sismógrafo acerca de sus decisiones estilísticas y personales. Estamos ante una búsqueda apolínea de significación espiritual al margen del «tempo»: una apertura de su escritura hacia un territorio meta-geográfico cartografiado mediante una mirada estereoscópica que trata de pasar de puntillas, desdoblada, sobre la realidad nacida con el siglo XX.
Luz y sombras. Producto directo de este esfuerzo son sus diarios que, con el título de Radiaciones, comienzan poco antes de que se desencadene otra guerra mundial, en la primavera de 1939. Por tales «radiaciones», explica Jünger, hay que entender las impresiones que dejaron en su memoria el fino enrejado de luz y sombras que el mundo y sus objetos proyectaron sobre ella; en concreto: la experiencia que tuvo para él la invasión alemana de Francia en 1940, los primeros años de su ocupación y el surgimiento de una oposición militar que, de la náusea inicial, adquirió la fórmula final de una conspiración antihitleriana de la que el propio Jünger fue una pieza fundamental.Reedición de la magnífica traducción hecha por Andrés Sánchez Pascual en 1989, la publicación de Radiaciones responde al esfuerzo de la editorial Tusquets de seguir manteniendo en la primera línea de los anaqueles de nuestras librerías la obra de un autor excepcional que, a pesar de sus contradicciones e inquietantes ambigüedades, va demostrándose cada vez más sugerente y fructífero en sus análisis según pasan los años. De ahí el acierto de publicar Esgrafiados (1960), hasta ahora inéditos, ya que estamos ante una reflexión en forma de «grafitis» con vocación intemporal sobre las cicatrices que tensan el mundo y la cotidianidad de los hombres que lo habitan.El valor de esta obra radica en que de sus páginas emerge, a pesar de los años, un Jünger que es capaz de desplegar un vivo aroma dionisiaco que evoca el estilo de los imperecederos fragmentos de su admirado Nietzsche. Como cuando dice que la vida es «una preparación para cosas que jamás se harán en la vida. Es la caza de lo imposible? Las obras y los hechos se nos caen como pétalos. Con el tiempo salen volando igual que sueños, pero lo que de esta forma concebíamos en lo absoluto, se hace evidente ahora en el corazón del fruto, en la cicatriz».
Texto: José María Lasalle escribe sobre Raciones II. Diario de la segunda guerra mundial (1943-1948), de Ernst Jünger en ABCD las artes
4 de marzo de 2006
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