9 de abril de 2020

Una canción de Georges Delerue

Gracias al siempre interesante programa radiofónico de Thierry Jousse he descubierto la que, al parecer es la única canción compuesta por el gran compositor Georges Delerue - bien conocido por su colaboración con François Truffaut, aunque hay esté también la banda sonora de Le Mépris de Jean-Luc Godard, cuyo tema de Camille fue utlizado por Martin Scorsese en Casino y ha podido escucharse hasta en anuncios -. La canción en cuestión es esta, interpretada por Cora Vaucaire, conocida como "la dame blanche de Saint-Germain-des-Près" y pertenece a la película Une aussi longue absence. La canción está escrita por el propio realizador del film, Henri Colpi (autor del guión junto con Marguerite Duras y Gerard Jarlot). Espero que les guste tanto como a mí:



Cora Vaucaire fue además la primera cantante en grabar la famosísma canción "Les feuilles mortes" - en el enlace  se recoge la queja de la cantante sobre la "manque d'élégance" de Yves Montand que pretendía haber sido el primero en hacerlo -, de Jacques Prévert y Joseph Kosma:


Cinco años antes de la ya mencionada Une aussi longue absence, Vaucaire también interpretó la canción "La Complainte de la Butte" - aunque quien aparece en escena es Anna Amedola - en el extraordinario film French cancan de Jean Renoir:


27 de diciembre de 2019

El espíritu de la novela



"El espíritu de la novela es el espíritu de la complejidad. Cada novela dice al lector: "Las cosas son más complicadas de lo que tú crees". Esa es la verdad eterna de la novela que cada vez se deja oír menos en el barullo de las respuestas simples y rápidas que preceden a la pregunta y la excluyen. Para el espíritu de nuestro tiempo, tiene razón Ana o tiene razón Karenin, y parece molesta e inútil la vieja sabiduría de Cervantes que nos habla de la dificultad de saber y de la inasible verdad".

Milan Kundera, El arte de la novela. Traducción de Fernando Valenzuela. Editorial Tusquets.

25 de diciembre de 2019

2 de enero de 2019

Mis mejores lecturas de 2018




1.       La bufanda roja. Yves Bonnefoy. Sexto Piso Editorial, 2018.
2.       Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro. Grégoire Bouillier. Hurtado & Ortega, 2018.
3.       Lincoln en el bardo. George Saunders. Seix Barral, 2018.
4.       Extravíos. Emil Cioran. Hermida Editores, 2018.
5.       No leer. Alejandro Zambra. Editorial Anagrama, 2018.
6.       C. Tom McCarthy. Pálido Fuego, 2018.
7.       Prestigio. Rachel Cusk. Libros del Asteroide, 2018.
8.       Prims. César Aira. Penguin Random House, 2018
9.       Les possessions, Llucia Ramis. Llibres Anagrama, 2018
10.   Biblioteca bizarra, Eduardo Halfon. Editoria Jekill & Jill, 2018


31 de diciembre de 2018

29 de septiembre de 2017

El ejército de los sonámbulos



A los más que improbables lectores de esta entrada les he de reconocer de antemano que, desde hace ya algún tiempo, no poco, deserté de leer ficción del llamado “género histórico”; es más leer en alguna reseña o descripción de algún libro cualquier rasgo o característica que pueda emparentarse con el mencionado género me provoca el mismo y fulminante efecto disuasorio que leer “basado en hechos reales” al inicio de cualquier producción televisiva emitida en la sobremesa del fin de semana. Felizmente, existen excepciones como "Wu Ming" – “anónimo”, en chino, marca bajo la que se refugia un grupo de escritores italianos, anteriormente conocidos como "Luther Blisset" – que tras Manituana regresan con una nueva obra, una apasionante novela de aventuras en el contexto de la Revolución Francesa, más en concreto al período que arranca en 1793 – ese “noventa y tres” que precisamente daría título a la última novela de Víctor Hugo – y termina en 1795, que se inicia con la decapitación del rey Luis XVI, cuya liberación no consigue un grupo de leales a la monarquía y del que formó parte el más intrigante del mosaico de personajes que aparecen en las páginas de este volumen, que completan un actor italiano sin demasiado fortuna – también se alude a la muerte en aquel tiempo y exiliado en París del gran dramaturgo italiano Carlo Goldoni -, una madre soltera, viuda de guerra, militante de la revolución, o un médico humanista seguidor de la doctrina del “magnetismo animal” preconizada unos años antes por Franz Mesmer. Como resulta inevitable todos ellos confluirán en un último tramo del libro que responde plenamente a las expectativas que el hábil y cuidado desarrollo de la narración ha ido trazando. De lejos –e incluso a veces de manera cercana - los personajes verán o escucharán a/de personajes históricos: al rey y a la reina decapitados, a su hijo y heredero, a Marat, a Danton, a Robespierre… Pero ni unos ni otros son tratados en ningún caso como arquetipos o símbolos de algún colectivo en concreto, tampoco son héroes – cuánto tiempo hace que no leemos la palabra antihéroe, acaso gastamos el concepto de tanto usarlo - y si compartiesen algo en común sería, de uno u otro modo, su condición de víctimas en mayor o menor grado.

Wu Ming, El ejército de los sonámbulos. Traducción de Juan Manuel Salmerón. Editorial Anagrama, 2017.

27 de septiembre de 2017

I am a hero



Adaptación del manga homónimo - que, aunque editado en castellano por Norma, desconozco - creado en 2009 por Kengo Hanazawa, que disfrutado un gran éxito de público tanto en Japón como también por aquí, I am a hero es una más que digna aportación al género – pues ya bien podría considerarse como tal – de zombies. Su protagonista es el típico perdedor, en este caso un ayudante de un dibujante principal de mangas, que ve como su prometedora carrera se ha ido al garete, lo mismo que la relación con su novia: un perdedor en el amor y en la vida, un personaje cinematográfico ideal . El ambiente en el despacho de dibujantes  ya es una buena muestra del sentido del humor que va a marcar la narración, incluso cuando la enfermedad que convierte a prácticamente todo el mundo en zombies sedientos de carne humana se propague por toda la ciudad: los primeros momentos de expansión de la enfermedad, la confusión, la huida en taxi de Hideo – el nombre del héroe – junto a la colegiala Hiromi en un taxi conducido por un zombi son notables. Los dos protagonistas emprenderán posteriormente trayecto hacia el Monte Fuji - pues la altitud impide el desarrollo de la enfermedad -, recalando en un centro comercial en el que encuentran a más supervivientes de la pandemia, pero también a numerosos zombies. Será en el aparcamiento de ese enclave donde suceda inevitablemente  el clímax de una película en la cual su director demuestra conocer – y aplica – los resortes básicos del género, destacando como ya se ha dicho un agudo sentido del humor y un especial y trabajado look de los muertos vivientes, entre los que destaca el del disciplinado saltador de altura. Acompaña la edición un folleto que incluye un artículo de Mike Hostench, subdirector del Festival de Sitges y un apéndice de las 10 mejores películas japonesas de zombies (selección, suponemos, que del propio Hostench), relación que cierra precisamente la película objeto de este comentario. Nada que objetar.

I am a hero, dirigida por Shinsuke Sato, está disponible en DVD y BR en edición de Mediatres. Y también puede verse en Filmin.

25 de septiembre de 2017

Intemperie



No pude con el original literario, me pareció excesivamente deudor de Cormac McCarthy, una mera traslación del universo del escritor norteamericano al paisaje castellano asolado por la sequía, la pobreza, la mezquindad… Me incomodaba más esa sensación de estar asisitiendo a un homenaje que lo que relataba el propio libro. No alcancé a pasar demasiadas páginas, lo reconozco. Creo, no obstante, que lo describía - al menos en esas primeras páginas que leí - Carrasco en su novela queda fielmente capturado en este primer trabajo en solitario del dibujante catalán Javi Rey – fogueado, sin embargo, en el potente sector del cómic franco-belga - que acierta plenamente convirtiendo la peripecia de un niño y un anciano cabrero en un western casi mudo – como en el original literario -, en el que destacan el cuidado en la elaboración de los pocos personajes que pueblan el desierto escenario, mediante un trazo simple, casi descuidado – aunque me parezca excesiva la traslación literal del alguacil como “demonio rojo de afilados dientes”, por ejemplo – y un ejemplar tratamiento del color, elemento éste muy necesario para una narración en la que paisaje y protagonistas rivalizan en dureza, cuando no directamente en violencia. Es notable también la influencia cinematográfica en la composición de las viñetas y será inevitable comparar esta adaptación con la que parece que se está haciendo a la gran pantalla. Completa el volumen una entrevista-conversación con Rey y Carrasco, en la que además de confesiones de admiración mutua, también se trata sobre el proceso de creación de este cómic.

Javi Rey (basado en la novela de Jesús Carrasco), Intemperie.  PlanetaCómic, Barcelona, 2016