Llega un grito a través del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con que compararlo.
23 de septiembre de 2017
22 de septiembre de 2017
The Churchmen (Primera Temporada)
The Churchmen es el título
internacional de la serie de la cadena francoalemana Arte, cuyo título original
Ainsi soient-ils es un juego de
palabras con la expresión francesa Ainsi
soit-il – así sea -, equivalente
al Amén y que suele utilizarse al
finalizar determinadas plegarias. En principio, la serie describe el itinerario
de cinco seminaristas de diferentes y variadas procedencias que ingresan en el
Seminario de los Capuchinos en París. Pero también ilustra los avatares de la
gestión del propio Seminario, a cargo del superior del mismo y su mano derecha,
soberbiamente encarnados ambos por Jean-Luc Bideau y Thierry Giménez respectivamente.
Por otra parte, también tenemos al presidente de la Conferencia Episcopal
Francesa – un también excelente Michel Duchaussoy -, ya que el Seminario y,
especialmente, su superior, son uno de sus principales problemas a la hora de
su reelección en el cargo, para la resolución del cual no duda en recurrir al
Vaticano y al propio Santo Padre, el cual, sí, también es un protagonista
secundario – aunque importante, faltaría más - de la narración. La diversidad
de líneas argumentales no debería disuadir al espectador, pues tanto los
conflictos personales de los cinco seminaristas que ven como su vocación se
pone a prueba casi continuamente como las intrigas palaciegas – especialmente,
la campaña del obispo para ser reelegido, aspecto éste que demuestra la
debilidad de la ficción francesa por el entramado de la comunicación política -
y vaticanas son abordadas con sutilidad, sin echar mano de gratuitas
provocaciones – pese a lo cual, algunos estamentos católicos franceses
censuraron la serie – y resueltas con inteligencia y habilidad, aún con algunos
altibajos, especialmente provocados por la bisoñez de sus intérpretes – entre
los cuales, Clément Manuel, que más tarde será un monje en la abadía en la que
se desarrolla buena parte de la acción de la estimable serie belga Ennemi Public -, que en nada interfiere
en la notable calidad de una primera temporada que se cierra de una manera casi
perfecta: cerrando - ¿definitivamente? - el periplo de algunos personajes y
abriendo nuevos horizontes para otros: la segunda y tercera temporadas también
están disponibles en Filmin. On reparlera.
20 de septiembre de 2017
Júlia Ist
Elena Martín, protagonista del
film colectivo Les amigues d’Àgata,
debuta en la dirección con esta película. Como aquel, éste es tanto un trabajo
de fin de carrera como un retrato generacional. Por la habilidad con la que
maneja unos recursos que es difícil imaginar que no han sido precisamente
generosos, cuesta creer que estemos ante una cineasta debutante; en cuanto a la
consideración de “retrato generacional” es más una definición, y tal vez y
además, un injusto encasillamiento que la ambición real de Martín, por más de
que se encargue de protagonizar – y muy bien - la cinta, además de dirigirla y
co-escribirla arrancando más que probablemente de una experiencia
autobiográfica. Pero lo que dibuja el film es antes un estado de ánimo, una
sensación de extrañamiento de la protagonista que ya parece acompañarla en los
primeros minutos en Barcelona, se hace más evidente durante su Erasmus en
Berlín y de nuevo – y quién sabe si quizás definitivamente – a su vuelta a
Barcelona, como muestra la parte final, narrada como el resto del metraje
mediante pequeños, puntuales y
ocasionales momentos aislados que sirven perfectamente para iluminar con
exactitud aquello que la directora desea siendo su rostro la herramienta
principal aunque no la única de la que se sirve.
Júlia Ist, de Elena Martín todavía puede verse en algún cine y estará disponible en Filmin desde el próximo 26 de septiembre.
18 de septiembre de 2017
Crononautas
Siempre con el rabillo del ojo pendiente de futuras y lucrativas adaptaciones cinematográficas, dotado con un más que demostrado instinto para identificar actuales – y más importante aún, futuras – tendencias, Mark Millar ha escrito en esta ocasión un divertimento – no me cabe la menor duda que ha debido disfrutar mucho mientras lo hacía – sobre viajes, o más específicamente. sobre viajeros en el tiempo: Corbin Quinn y Danny Reilly, quienes tras probar una exitosa retransmisión televisiva de la batalla de Gettysburg para telespectadores actuales – quien sabe si este tipo de programas en directo animarían a las grandes cadenas que sufren ahora la competencia de las plataformas de pago por visión -, deciden acometer la aventura de trasladarse ellos mismos para obtener las imágenes de la arribada a América de Cristóbal Colón en 1.492.
La cosa no funciona todo lo bien que debería y uno de ellos ha de partir a la búsqueda de su colega, quien, durante los escasos minutos presentes que tarda su amigo en dar con él, se ha convertido en amo y señor en diferentes espacios físicos y temporales, además de haber tenido tiempo para escribir “las mejores canciones de los Beatles y crear a Harry Potter y Breaking Bad”, o – detallea en absoluto menorwa – haber salvado a los Smiths de la partida de Morrissey o salir con una aspirante a estrella del cine llamada Norma Jean Baker.
Este es el nivel. O lo tomas o dejas. Sin el encanto quinceañero y naíf de de las tres entregas de “Regreso al Futuro” de Zemeckis, y decididamente pasado de revoluciones, afortunadamente el creador de Kick-Ass encuentra en Murphy el cómplice quizás más adecuado para ilustrar unos alocados trasvases temporales a través de páginas y viñetas en las que conviven por ejemplo guerreros vikingos, espartanos y chinos con las legiones romanas y el ejército francés de la Primera Guerra Mundial junto a otras armas y vehículos actuales o provenientes de un presente no muy lejano…
Mark Millar, Sean Gordon Murphy, Crononautas. Panini Comics, Torroella de Montgrí, 2016.
14 de septiembre de 2017
12 de septiembre de 2017
Gass en Williams
"Esa noche reinó el silencio en la casa. Constance se acurrucó detrás de Ben en la cama y acarició su pelo.
- Háblame - dijo Constance.
- William Gass dijo que las parejas se parecen como dos paredes - dijo Ben.
- Eso no es más que una aliteración - dijo Constance -. Háblame un poco más.
Pero Ben no dijo mucho más".
Cuentos Escogidos, Joy Williams. Seix Barral, Barcelona, 2017
4 de agosto de 2017
Vos sabés que lo adoro a mi hijo
"(...) Lo quiero más que a nadie en el mundo. Pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él. A veces pienso que no tendría que haber tenido un hijo a esta edad. Es horrendo pensarlo, pero se me llenó la vida con un miedo que antes no tenía, miedo de que me pase algo y se quede huérfano, que le pase algo a él, que te pase algo a vos. Es una nueva fragilidad, un lado vulnerable que no conocía. Quizá a los padres más jóvenes no les pasa. A mí me da terror a veces. Cuando corre hasta la esquina y no lo alcanzo y le pego el grito sin saber si va a frenar. Tendría que haber un curso para criar hijos. Tanto curso de preparto y después nace y cuando llegás a tu casa por mi primera vez no sabés ni dónde ponerlo. ¿Donde lo apoyás, en que parte de la casa va ese viejito mínimo, ese haiku de persona? Nadie te enseña. Nadie te advierte lo duro que es no dormir, renunciar a vos mismo a cada rato, postergarte".
27 de mayo de 2017
Denis Johnson (1949-2017)
"Mientras subíamos al autobús levanté la vista y me di cuenta de que ya debía haber amanecido, pero estaba tan nublado que no nos llegaba ni un rayo de sol. Estaba bien tener un cojín donde sentarse, aunque estuviera mohoso y rajado, pero yo no entendía la actitud risueña de Michael, el entusiasmo que mostraba entre aquella flota de autocares de lujo en ruinas, exportados de Malasia o de Singapur en lotes de chatarra del tamaño de buques de carga, estrangulados y aporreados para que soltaran unos cuantos estertores más, enfilando las carreteras con sus televisores rotos, sus cinturones de seguridad arrancados, y llenos de Michaels. Metimos nuestro equipaje en las rejillas de encima de los asientos y Michael se aseguró de que tanto Davidia como yo tuviéramos sendas botellas de agua y cajas de galletas de mantequilla Good Life. De algún tipo de iglesia situada en el edificio que teníamos detrás, en la segunda planta, por encima de los retretes públicos, nos llegaban cantos corales. Davidia se alisó la larga falda africana, apoyó la cabeza en un pañuelo doblado contra la ventana y se quedó dormida. Los pasajeros se acomodaron a nuestro alrededor, con los móviles pegados a la cabeza y hablando. Olían a alcohol, orina y a sobaco. Ahora Michael se colocaba entre ellos, retomando el manto de la pobreza africana, tal como hace el africano civilizado: relajando los hombros, calmando las manos y dejando que le caiga un velo sobre el corazón".
Denis Johnson, Los monstruos que ríen. Traducción de Javier Calvo. Literatura Random House, Barcelona, 2016.
Denis Johnson, Los monstruos que ríen. Traducción de Javier Calvo. Literatura Random House, Barcelona, 2016.
7 de abril de 2017
8 de febrero de 2017
Divinas, Houda Benyamina
Esta película
francesa, galardonada con la Cámara de Oro del último Festival de Cannes a la
mejor ópera prima presentada dentro de sus secciones, se distribuye
internacionalmente – Francia aparte -, a través de Netflix. La falta de espacio
no da para reflexionar sobre el hecho de que sea un gigante norteamericano el
que distribuya globalmente un film de la Francia de la “excepción cultural”,
así como que haya sido financiado en parte por una institución de Qatar: ¿será
el cinematográfico el próximo negocio objetivo de las monarquías del Golfo
Pérsico, después de deportes como el balonmano o el fútbol? Centrándonos ya en Divinas, podemos decir que la carta de presentación de Benyamina es
un buen ejemplo de primer trabajo tan ambicioso como bientencionado en el que
se quieren tratar demasiados temas – la situación en la banlieue parisina, la falta de futuro de la juventud especialmente
de los hijos de los inmigrantes, el peso de la tradición y la religión
islámica, el despertar al amor, al sexo, en la adolescencia, la amistad
juvenil. … -, algo que resulta muy agradecido para obtener galardones como el
ya mencionado al inicio de esta reseña, pero que, en conjunto, acaban demasiado
difuminados en un resultado global de una peripecia ya tantas veces vistas en
películas de, por mencionar los primeros ejemplos que vienen a la memoria,
Martin Scorsese, Spike Lee o – referentes más cercanos – Bertrand Tavernier o
Mathieu Kassovitz: jóvenes sin esperanza – en este caso dos quinceañeras -, que
sueñan con dinero (fácil), playas tailandesas y Ferraris que deciden embarcarse
en el trapicheo de drogas a través de quien controla el negocio en su barrio –
otra mujer de origen africano – antes de acometer una acción espectacular
porque tal vez otro futuro pueda ser posible… y que desemboca en un final de
denuncia, que incluso podría haber sido más contundente si todo lo mostrado –
enunciado con anterioridad hubiese traspasado lo epidérmico.
7 de febrero de 2017
Mathias Enard, Brújula
El penúltimo Premio Goncourt se atribuyó a esta novela, escrita por un autor francés
que vive en Barcelona y habla, dicen, un árabe perfecto. En esta ocasión no se
trata de mil y una, sino sólo una larga e insomne noche en la que se evoca un
compendio de historias, pero también de anécdotas, de nombres – algunos
conocidos, otros no tanto - que ponen de relieve como las diferentes culturas de
Oriente y Occidente más incluso que influenciarse, han convivido con
naturalidad y no tienen por qué estar inevitablemente destinadas a enfrentarse.
Franz Ritter, musicólogo orientalista, quiere escapar de la muerte y del dolor
y para ello recurre al opio, a sus recuerdos y a sus querencias desde una Viena
que en algún momento llegó a considerarse como la Puerta de Oriente. Desde su apartamento recuerda otro piso, aquel
de París en el que el escritor iraní Sadeq Hedayat, autor de La lechuga ciega, se quita la vida, pero
también la noche pasada al raso entre las ruinas de Palmira – ese escenario ya
desaparecido, destrozado por la barbarie – en compañía de los otros principales
protagonista de la narración, también orientalistas: Faugier y, especialmente,
Sarah, de la quien Ritter está enamorado, quien busca hacerse un hueco en el
mundo académico en el que Ritter ya está instalado. En esta novela francesa
sobre la fascinación oriental, y particularmente árabe, resuenan los ecos del
austríaco Bernhard y del italiano y germanista Magris, quienes son citados en
más de una ocasión en un brillante texto que ha contado para su versión en
castellano con la traducción cómplice de Robert Juan-Cantavella.
Mathias Énard, Brújula. Traducción de Robert Juan-Cantavella. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2016.
5 de febrero de 2017
La compassió, segons Onfray
"La compassió sovint impedeix pensar, mentre que pensar no impedeix la compassió. D'altra banda, es pot optar per una compassió continguda, privada, íntima i considerar indigne mostrar llàgrimes, crits, plors, sanglots, tot això en presència de les càmeres i dels fotògrafs. L'exhibició de compassió no és forçosament una prova de compassió, però és sempre una prova d'exhibició. Després de Rochefoucauld i els moralistes francesos, Nietzsche ens ha ensenyat a desconfiar de la compassió: sovint és una de les modalitats que adopta l'amor propi: Déu meu, que egoistes que són quan fan un espectacle del seu amor pels altres" Deixem aquí el narcisisme de la nostra època, que fa de l'exhibició del patetisme un valor superior a la facultat de pensar".
Cita extreta del llibre de Michel Onfray, Pensar l'Islam, Traducció de Josep Alemany, Edicions de 1984. Barcelona, 2016.
3 de febrero de 2017
Les témoins
Aunque en un principio estaba anunciada que se estrenaría con el título de Desenterrados, finalmente los responsables de la cadena Cuatro decidieron ventilarse – más que emitir, puesto que lo hicieron en un par de días – esta mini-serie francesa con un título todavía peor, Los desenterrados de Le Tréport, aunque cabe reconocer que pone de relieve uno de sus principales alicientes: el enclave geográfico de Le Tréport, en la Alta Normandía. Su clima inhóspito favorece que Les témoins – título original – parezca inspirarse más en la ficción criminal nórdica – con un enfrentamiento personal entre policía y criminal, muy en la línea de Jo Nesbo – que en el polar clásico francés. También cabe subrayar que ese género - o subgénero, como el improbable lector prefiera - televisivo, conocido como "nordic noir" se va expandido de manera rápida y abarca ya un generoso ámbito geográfica que va desde Estados Unidos a Europa Occidental, pasando por la producción televisiva del Reino Unido.
Entre los principales aspectos positivos que pueden destacarse de Les témoins está, como ya ha quedado dicho, una atractiva ambientación, un original punto de partida – fallecidos recientes son exhumados y colocados en pisos piloto evocando escenas familiares - y la actriz que incorpora a la encargada de la investigación, Marie Dompnier, toda una revelación. Por el lado negativo, cierta demora narrativa – podría haberse reducido incluso el número de episodios – y Thierry Lhermitte, el policía retirado que ha de volver al trabajo por un desequilibrado criminal que le interpela mediante sus acciones, demasiado frío y nada carismático, en especial en relación a su némesis. Aunque Lhermitte parece atenazado por algunos actos de su pasado, su rostro siempre parece sufrir los estragos de alguna cosa que ha bebido o comido y no le ha sentado nada bien.
Para el anecdotario, destacar la presencia, como jefa de policía, de Catherine Mouchet, la inolvidable Thérèse de Alain Cavalier…:
2 de febrero de 2017
La tentación de lo nuevo
"Quizás nosotros, los críticos, somos más sensibles a la tentación de lo nuevo que a la ley estricta de la equidad, que debería ser nuestra regla".
Extraído de Eric Rohmer, El gusto por la belleza, Editorial Paidós, Barcelona, 2000. La cita corresponde a la reseña que escribió Rohmer sobre The Big Sky (Río de sangre), de Howard Hawks (película a la que corresponde el fotograma que ilustra esta entrada).
1 de febrero de 2017
Después de nosotros, Joachim Lafosse
Con desafortunado título nos ha llegado el último filme dirigido por un todavía joven e interesante director belga, Joachim Lafosse, que es un ajustado - por duración, por verosimilitud - retrato de matrimonio no ya en proceso de descomposición, sino totalmente descompuesto, pero que ha de convivir en la casa que compró la esposa - con el dinero de su família - y que rehabilitó en su totalidad el marido; éste estima que, por tanto, le corresponde el 50 por ciento del valor de la vivienda, razón por la cual se niega a abandonar el domicilio conyugal, mientras que ella considera que su aportación a la economía de la pareja - L'economie du couple es precisamente el título original de la cinta - ha sido inferior. Resulta notable la manera en que Lafosse, apoyado en sus dos magníficos actores principales, Bérénice Bejo y Cedric Kahn, este último también director de cine, consigue convertir lo que se intuye un día fue un idílico nido de amor - casi único escenario en el que transcurre la acción - en poco menos que una prisión en la que una asfixiante tensión sobrevuela cualquier momento, sea éste un desayuno familiar compartido con sus dos hijas o una cena con los amigos - que antes fueron comunes -, y cuando esa tensión parece atenuarse es para que aparezca un momento invadido de una sensación de irreparable tristeza como en ese instante en que los cuatro miembros de la familia ponen una escena una coreografía colectiva creada por una de las hijas, que deviene en un baile a dos de una pareja que, sin amarse está sin embargo condenada a vivir bajo el mismo techo y cargada de rencor.
30 de enero de 2017
Kjell Westö, Espejismo 38
Escritor finés en lengua sueca, Westö sitúa el marco temporal de esta
novela, reconocida con el Premio de Literatura del Consejo Nórdico en 2014, en
1938, aunque en ella resuenan los ecos de la guerra civil finlandesa que se
libró entre enero y mayo de 1918. Aunque la acción se sitúa en Helsingfors, la
capital del país, es también claramente perceptible la situación europea: otra
guerra civil, en este caso la española, o la anexión de Austria y de buena
parte del territorio checoslovaco por parte de la Alemania de Hitler influyen
en las tertulias del llamado Club de los
Miércoles, grupo de amigos, todos ellos cuarentones y reputados
profesionales, que se reúne mensualmente.
Uno de sus fundadores, Claes Thune, abogado, es el principal
protagonista del libro, protagonismo que comparte con una mujer, la enigmática Matilde
Wiik, que entra a trabajar como su secretaria, quien sirve – entre otros
personajes – para establecer la continuidad entre la Finlandia de 1918 y la de
1938. Resulta imposible dar algún detalle de la trama sin que eso signifique
destripar la obra, en la que el autor, muy hábilmente y ganando seguridad
conforme la acción progresa, va por un lado detallando como los miembros del Club de los Miércoles van tomando
posiciones respecto al auge de Hitler – y como el gris y mediocre abogado
protagonista toma partido por primera vez en su vida y además de manera pública
- y por otro dibuja una historia de venganza y sacrificio, en la cual la
identidad de la víctima (y anterior verdugo) no es revelada hasta las últimas
líneas.
Kjell Westö, Espejismo38. Traducción de Carmen Montes Cano. Nordica Libros. Madrid, 2016.
25 de enero de 2017
¡Gracias jefe!
El director de esta película, François Ruffin, es redactor jefe de la revista francesa Fakir – que tiene como lema “la revista enfadada con todo el mundo. O casi” -, cuyos más de seis mil suscriptores han participado en la producción de la misma. Si bien se trata de un trabajo cercano a ese periodismo televisivo de denuncia que en nuestro país encarna Jordi Évole, hay otro modelo bien reconocible: el primer – y mejor – Michael Moore, el que aún no se tomaba demasiado en serio a sí mismo. Así, en “Roger and me”, Moore trataba de entrevistar al presidente de General Motors sobre el cierre de una planta automovilística que condenaba al paro, a la pérdida de asistencia sanitaria, a la pobreza en definitiva a cientos de familias y, en el caso que nos ocupa, Ruffin trata de interpelar a Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, propietario del imperio del lujo LVMH – Louis Vuitton, Moët Chandon, Kenzo,… - que ha desmantelado numerosos talleres textiles en el norte de Francia. Tras fracasar en el intento, decide ayudar precisamente, a un matrimonio de damnificados por ese cierre. Aunque chirríe esa comparación que él mismo hace – ante sus hijos – con Robin Hood, compensa con creces el humor que destila toda la cinta y la ternura con esa pareja, que provoca inevitablemente una sonrisa cómplice en el espectador.
24 de enero de 2017
3 de noviembre de 2016
Intrusos, Adrian Tomine
En
la obra de Tomine – brillante dibujante, como testimonian sus portadas para The New Yorker – es fácil rastrear las
influencias de Chris Ware o de Jaime Hernández, aunque también de grandes
cuentistas estadounidenses contemporáneos como, principalmente, Raymond Carver.
Podemos apreciar la sombra de éste en Vamos,
búhos, uno de los relatos que componen esta colección, en el que la
relación de una pareja se demuestra – demasiado - vulnerable al peso del
pasado. Antes, ha habido tiempo para que, en un formato de tira diaria, Tomine
nos muestre el nacimiento y fracaso de una nueva manifestación artística, la
“hortiescultura”, y el impacto que ésta tiene en su creador y en su familia:
tanto por ese mencionado formato, como por el tipo de humor, tampoco resulta
difícil emparentar esta historia con los Peanuts
de Charles Schulz, otra influencia manifiestamente reconocida. Una familia es
también la principal protagonista del posiblemente mejor relato de la obra, Triunfo y tragedia, en el que un padre y
una madre adoptan diferentes posturas
ante la pretensión de su hija de dedicarse a ser monologuista cómica.
Encontramos aquí el mejor ejemplo del trabajo del autor de Rubia de verano como el uso de la elipsis o el empleo de viñetas
estáticas y a la vez enormemente expresivas. Aquí, ese “mundillo” de cómicos en
ciernes en el cual se desarrolla la trama y esa convivencia en lo narrado de
humor y sordidez, seguro que serán del gusto de quien disfrute con Louis C.K.,
por ejemplo. Para esta muy cuidada edición en castellano, se ha escogido como
título el del relato que cierra el volumen y que está dedicado a Yoshihiro
Tatsumi, en el cual el protagonista, sin motivo aparente, vuelve a entrar –
repetidamente - en su antigua casa, cuando sus actuales propietarios no están
en ella. Se trata, pese a su brevedad, de un relato que se intuye muy trabajado,
especialmente por lo que respecta a la tensión que se respira y que va
aumentando de manera imperceptible. En conclusión, un trabajo plenamente
recomendable, bien representativo de su autor, quien ha alcanzado una
equilibrada madurez en todos los recursos que emplea.
Adrian Tomine, Intrusos. Sapristi. Barcelona, 2016.
(Nota: esta reseña se publica en el número del mes de noviembre de 2016 (n. 342) de la revista Ruta 66)
13 de octubre de 2016
El sudor
"Hay un sudor nazi: frígido, diferente al de los bolcheviques, a su pesado olor humano de marchas largas sin mudas de recambio. Diferente también al sudor de los que están en el paredón, de muchos, no de todos, porque no todos sudan en ese moment. Franz Jägerstätter, por ejemplo, cuando lo decapitaron porque su conciencia de católico no le permitía ser un soldado del Tercer Reich, parece que no sudó. Estaba fresco, tranquilo. Fastidiado, claro está, por tener que morir, cabreado, pero no histérico ni confuso; si su esposa hubiera estado allí, junto a él, y si hubiera tenido la oportunidad, probablemente le habría hecho el amor como siempre y nada mal, como lo había hecho durante toda su vida, entre la envidia de sus paisanos. La fe, está escrito, mueve montañas; cierto, mueve las suprarrenales".
Claudio Magris, No ha lugar a proceder. Editorial Anagrama, Barcelona, 2016.
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