Del siempre recomendable weblog de Eduardo Chagas, una noticia sobre el bueno de Dave Douglas:

Llega un grito a través del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con que compararlo.


Anoche estuve viendo a Keith Jarrett en l'Auditori. Esa fue la razón de que ayer - día 10 de noviembre - no hubiera actualización de este weblog. El concierto estaba programado a una hora que en estas latitudes resulta bastante exótica: las 20,30 horas y ha empezado con un ligero retraso, pero todavía no eran las nueve menos cuarto cuando ha empezado. Estaba dividido en dos partes con un intermedio entre ambas de unos veinte minutos. Ha habido gente - incluyendo una pequeña representación política - que ha llegado tarde y sólo ha podido asistir a la segunda parte. Cuando apenas había hecho un minuto que había empezado a tocar, Jarrett se ha detenido, tras escuchar unas toses, y ha pedido a la audiencia que aprovechara este momento para toser, ha hecho el ademán de salir del escenario para volver a entrar y se ha metido todavía más en el bolsillo a una audiencia entregada desde el principio. Me ha parecido que la primera parte - que ha constado de una pieza larga más otras cuatro más breves - era más cromática, diversa estilisticamente, juguetona incluso y experimental. La segunda parte se ha nutrido de tres piezas más cortas, la primera de las cuales creo que no ha satisfecho mucho -yo, desde luego no le he pillado el punto - ni a él mismo, visto el gesto que ha hecho tras su ejecución. Luego ha tocado otras dos piezas y, en general, el contenido ha sido más melódico que en la primera parte, más directo, tal vez. Ha habido tres bises, por lo que en propiedad creo que podríamos hablar de un concierto que ha constado finalmente de una primera parte y una larga tanda de bises. Ha habido los típicos canturreos, taconeos, tímidos - y no tan tímidos - bailoteos y gestualidad afectada; también ha habido un dominio técnico apabullante - hablando de Jarrett es redundancia, lo sé - del instrumento y, en general, he encontrado al bueno de Keith más expansivo de lo que me esperaba. Ha sido mi primer concierto del Festival de Jazz de Barcelona este año, el próximo - concierto, claro está, no festival - supongo que será el del trío de Brad Mehldau - su primera actuación en el Palau de la Música, acontecimiento que califica de histórico el programa del festival -.
Escuchando: Dominic Duval; Joe McPhee, Rules of Engagement, Vol. 2. Drimala Records
Con una cantidad impresionante – para un disco independiente – de discos vendidos con su primer disco, la banda creada por el pianista Thomas L. Lauderdale popularizó un estilo retro y sofisticado, sencillo y efectivo. Tal estilo parece componerse de cosas prestadas de fraseos de un jazz – pre-bebop – casi arqueológico, de la música latina – y de otros lugares del mundo -; de bandas sonoras y de tonadillas de anuncios y de canciones populares hace ya unos cuantos años – bastantes, los suficientes para que la melodía suene familiar pero se haga difícil su identificación -, el cóctel Pink Martini es de un sabor algo dulzón y que se ha de servir en vaso corto para no empalagar. Resulta especialmente indicada su degustación como perfecto acompañante, así no es extraño que no pocos números de “Sympathique” – así se titulaba su primera obra – se hayan utilizado en multitud de anuncios, películas y series de televisión, incluyendo, entre estas últimas, la poco menos que mítica “The Sopranos”.